Nada Personal
La utopía de Nicaragua
Douglas Carcache douglas.carcache@laprensa.com.ni
Acabar con la pobreza extrema es y será por mucho tiempo la utopía de Nicaragua. Algunos pensarán que es una misión imposible, pero otros vemos la utopía como posible a largo plazo, pero con un camino muy difícil. Lo importante es, como dice Javier Darío Restrepo, que tengamos una utopía, porque mientras exista habrá dinámica y progreso.
Sin embargo, atenuar la pobreza será más difícil si creemos que es un asunto sólo técnico y que compete nada más a las decisiones del Estado, los organismos no gubernamentales o las instituciones académicas.
Si el problema lo seguimos enfocando sólo desde el punto de vista técnico, tendremos diagnósticos y propuestas muy claras, pero la solución puede ser inalcanzable si la población no actúa con el mismo propósito.
La pobreza tiene un problema adaptativo, además del técnico. Lo malo es que lo adaptativo carece de un diagnóstico claro, es complejo y la respuesta tampoco es clara. Es decir, la cura depende tanto de la medicina que recetan quienes hicieron el diagnóstico técnico, como del cambio de comportamiento del paciente.
Si la población en general no cambia su comportamiento, cualquier plan contra la pobreza tendrá más dificultades de las ya previstas por los técnicos. Un pobre que está acostumbrado a gastar más en licor que en alimentos, difícilmente dejará de ser pobre por muchos proyectos que haya para favorecerlo.
Cuando el Programa Mundial de Alimentos (PMA) comenzó a distribuir alimentos por trabajo en Chinandega, variaron el plan al poco tiempo y decidieron entregar las provisiones a las mujeres, porque muchos hombres a medio camino los vendían para beber alcohol y llegaban sin nada a sus casas, donde sus hijos esperaban hambrientos.
Asimismo, un Estado que compra grandes cantidades de vehículos lujosos nuevos, cada vez que cambia el gabinete gubernamental, además de subir las prebendas y dar compensaciones millonarias a sus funcionarios, tendrá problemas para hacer inversiones sociales o productivas.
Con frecuencia escuchamos que los grandes productores agropecuarios se quejan de financiamiento y de que pierden en sus negocios, sea café o ganado, pero también son personas con un nivel de vida alto y pocas veces oímos decir que utilizaron ahorros propios para invertir.
Parece que si los bancos no les dan, los productores nunca tienen. ¿Han pensado alguna vez en cambiar su comportamiento económico, para crecer como empresarios? No sé, pero conozco productores pequeños que con disciplina han hecho empresas sólidas, trabajando como hormigas y limitándose en ocasiones.
La Estrategia para la Reducción de la Pobreza tiene la meta de bajar en 25 por ciento la pobreza extrema para el año 2005, con un crecimiento económico de 5.5 por ciento y la reducción de la inflación al cinco por ciento anual.
Sería bueno lograrla, porque de cinco millones de habitantes que tiene Nicaragua, la mitad son pobres, pero debemos estar claros que no basta con invertir mil millones de dólares, si los funcionarios derrochan los recursos del Estado, los empresarios son dependientes y los ciudadanos prefieren el consumo antes que el ahorro. 
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