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LUNES 2 DE OCTUBRE DEL 2000 / EDICION No. 22149 / ACTUALIZADA 01:00 am
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Verde que lo quiero ver

Róger Mendieta

Nos llena de satisfacción que el Presidente del Partido Conservador, don Pedro Solórzano, en sus declaraciones cuando asumió la conducción del P.C., haya sido claro, amplio y generosamente político, al afirmar: “Las puertas del partido están abiertas para todos los grupos, partidos y tendencias políticas que quieran acompañamos en la lucha contra el pacto y la corrupción”.

Y nosotros como viejos luchadores dentro de los ideales conservadores que acompañamos a hombres como Pedro Joaquín Chamorro, José Joaquín Chamorro, José Joaquín Cuadra, Mario Rapaccioli, Luis Cardenal, Reinaldo Téfel, Edgard Paguaga –líderes en las tendencias de las cúpulas, pero apuntando a un solo objetivo–, y a Domingo Aguilar, Gustavo Chamorro Ubau, Gustavo Tijerino, Tomás Aguilar, el novelista Clemente Guido , Nicolás Portocarrero en la dirigencia intermedia–, que a la postre es quien mantiene y contribuye a esta silenciosa pero vital vigencia del Partido, que como la Bella Durmiente del cuento, es capaz de reaccionar y levantarse de su cama de campesinos y dejar ese sueño de 150 años ante el embrujo del beso de un líder que le interese.

La tierna esperanza verde tiene ciento cincuenta años de pervivir en el alma de la nación, ha sido parte de ella. Si hacemos un poco de historia, veremos que la tierna esperanza verde con don Fruto Chamorro al frente, representó al último Supremo Director de Estado y al primer Presidente de la República. Hombres como los generales don José Dolores Estrada y Tomás Martínez de esta tierna esperanza verde lideraron la Guerra Nacional. Y el único período democrático: los Treinta Años, fue obra de esta tierna esperanza verde, iniciado por el héroe nacional mestizo de Nagarote, general Tomás Martínez. Y fue dentro de este gobierno de los Treinta Años que la tierna esperanza verde, con don Vicente Cuadra de gobernante, que se fundaron los primeros colegios de León y Granada, regentados por eminentes profesores españoles. Durante esta misma etapa de la vida nacional, la tierna esperanza verde, de los Treinta Años, bajo el gobierno de don Pedro Joaquín Chamorro, comenzó la construcción del ferrocarril por el Puerto de Corinto, se instalaron las primeras líneas telegráficas y se fundó el Registro Civil de las Personas.

Creo que es la obligación y debe ser razonable estrategia política del Partido Conservador que de ganar el poder debe de gobernar para todos los nicaragüenses y con todas las fuerzas y dirigentes políticos que estén bien intencionados con la voluntad dispuesta a hacer un buen gobierno nacional.

De tal manera que esta política de puertas en pampas del P.C., para aquellos que realmente quieran una opción que defina la razonable administración de un gobierno nacional ordenado y honesto, está a la orden y al lado de quienes piensen honestamente que en política como en todos los actos y acciones de la vida, como enuncia el Eclesiastés: Todo tiene su tiempo. Hemos vivido de sobra apasionantes espacios de milagros y milagreros que pretenden ser capaces de adelantar el reloj de la historia y fracasaron rotundamente.

* El autor es Director de la Revista Diálogo y ex presidente del Partido Conservador.  
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