Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
LUNES 2 DE OCTUBRE DEL 2000 / EDICION No. 22149 / ACTUALIZADA 01:00 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

   
Opinión
Renovar a la ONU para bien de la humanidad

José Adán Guerra

El proceso de renovación de la onu pasa por el fortalecimiento de sus órganos e instituciones, a fin de hacer más eficaz su labor en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, la lucha contra la pobreza, el fortalecimiento de programas de salud y educación, y la lucha contra la destrucción del medio ambiente, entre otros. Este fortalecimiento depende de los Estados miembros de las Naciones Unidas, quienes debemos garantizar los recursos y medios necesarios para que cumpla su mandato y pueda desempeñar a cabalidad su papel de centro de intercambio y coordinación de esfuerzos de los pueblos del mundo.

Reitero la necesidad de llevar a cabo una reforma al Consejo de Seguridad, órgano de vital importancia para la paz y la seguridad, la cual deberá incluir una representación equitativa y democrática de las distintas regiones, así como un mayor equilibrio de representación entre los países desarrollados y países en desarrollo, a fin de que pueda responder plena y eficazmente a las necesidades actuales y retos futuros de nuestros pueblos en este nuevo milenio.

El veto es otro aspecto de este sensible tema, que debe ser abordado con seriedad, a fin de reducir su ámbito de aplicación a situaciones muy específicas, de cara a una eventual supresión del mismo.

Consideramos que es imprescindible la ratificación de nuestro compromiso de mantener y fortalecer la vocación universal de nuestra Organización para que todos los pueblos del mundo sin exclusión, puedan estar justamente representados. Esto me conduce a reiterar la importancia del anhelo de un pueblo, con representatividad legítima, de participar como miembro pleno de nuestra Organización, me refiero a la República de China (Taiwan).

Otro importante aspecto es continuar enfrentando con más ahínco la lucha contra la narcoactividad, el crimen organizado y el terrorismo. El flujo de drogas aumenta rápidamente en nuestros países y en pocos años se ha convertido en uno de los más graves problemas que afectan directamente nuestra vida económica, política y social. Para poder enfrentar esta crítica situación es menester el fortalecimiento de nuestras instituciones nacionales encargadas de luchar contra este flagelo, la creación y modernización de nuestras legislaciones y el incremento de la cooperación y coordinación internacional en esta materia. Nicaragua cuenta con leyes severas para sancionar el narcotráfico y ha creado un Plan Nacional de Lucha contra las Drogas en el que las instituciones trabajan coordinadamente, de igual forma realizamos esfuerzos continuos para lograr una mayor cooperación internacional.

Al iniciar este nuevo milenio, constatamos la urgente necesidad de profundizar y avanzar más aceleradamente en las medidas y acciones tendientes a lograr el desarme mundial, particularmente de aquellas armas que por su alto poder de destrucción ponen en peligro la preservación de la vida misma en nuestro planeta. Por ello, hemos recibido con agrado los resultados de la Conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares celebrada en el corriente año, en la cual se reafirmó la convicción de que la aplicación plena y efectiva del Tratado y el régimen de no proliferación en todos sus aspectos cumple una función vital en la promoción de la paz y la seguridad internacional.

De la misma forma, prestamos singular atención al problema de las armas convencionales y la existencia de minas antipersonales, que igualmente constituyen una amenaza para la seguridad humana. Por tal motivo, consideramos como una prioridad el cumplimiento de las obligaciones adquiridas en el marco de los Convenios internacionales y regionales.

En Nicaragua, una de las más graves secuelas del conflicto bélico felizmente superado en la década de los noventa, ha sido la existencia de una gran cantidad de minas antipersonales en todo el territorio nacional, situación que aún hoy cobra numerosas víctimas inocentes. El país, con el apoyo de la comunidad internacional, realiza ingentes esfuerzos para lograr una solución definitiva a este problema. A la par de las labores de desminado, hemos iniciado el proceso de destrucción de minas almacenadas, logrando destruir hasta la fecha más de 40 mil minas, en estricto cumplimiento de la Convención de Ottawa para la Prohibición del Uso, Producción, Transferencia y Almacenamiento de Minas Antipersonales y sobre su Destrucción. Reafirmamos la voluntad de destacar los mayores esfuerzos en la preparación de la III Conferencia de Estados Partes de la Convención de Ottawa, que tendrá lugar en Nicaragua en septiembre de 2001.

Asimismo, ratificamos nuestro compromiso con la tolerancia y el respeto a la diversidad y apoyamos los trabajos preparatorios de la Conferencia Mundial sobre Racismo, Discriminación, Xenofobia y formas Conexas de Intolerancia.

* Viceministro de Relaciones de Nicaragua. (Resumen del discurso pronunciado en la Asamblea General de las Naciones Unidas, septiembre 2000).  
.


---
   
Otros Artículos

El mensaje de Salvador Gómez

Renovar a la ONU para bien de la humanidad

Verde que lo quiero ver

Nada Personal

Mejores calles y menos rotondas

Rarezas en privatización de ENEL

No todos son corruptos

Mazurcas, polkas y “jamaquellos” en Matagalpa

¿Y Usted Qué Opina?