Los partidos y las encuestas
Sin dudas que es una tremenda irresponsabilidad el alboroto que están haciendo las cúpulas de los dos partidos mayoritarios (PLC y FSLN), en la disputa por los resultados electorales definitivos y para tratar de quedarse con más o menos alcaldías cada uno de ellos, como si de un botín se tratara.
En realidad, ambas cúpulas partidistas están demostrando que no han alcanzado todavía el nivel de cultura y de madurez política que se requiere en un sistema de auténtica convivencia y gobierno democrático, y que si de ellas dependiera volverían a arrojar al país a las llamas de la guerra civil, igual que ambos partidos lo hicieron en el pasado.
La verdad es que los resultados de las elecciones municipales del pasado domingo 5 de noviembre ya estaban anticipados en términos generales por las diversas encuestas de intención de votos, que desempeñaron un papel relevante en esta última campaña electoral. En Managua, donde por razones obvias se hizo la mayor parte de las encuestas, prácticamente todas indicaron que Herty Lewites y el FSLN eran los más probables ganadores de las elecciones, y así ocurrió. Sólo en el caso del segundo lugar de la misma elección de Managua fue que las encuestas arrojaron resultados contradictorios, ya que las encuestas de CID/Gallup y M&R colocaban al Partido Conservador en el segundo puesto pero la de Borge y Asociados ponía en ese mismo lugar al PLC.
Pero esa diferencia secundaria no quita el mérito a las encuestas, que al fin y al cabo no son adivinaciones exactas del futuro sino sondeos que reflejan el sentir de las personas en el momento en que son entrevistadas. “Se trata de encuestas, no de profecías”, dijo George Gallup, el pionero de las encuestas electorales en Estados Unidos de Norteamérica y el mundo.
Pero en Nicaragua como en cualquier otra parte del mundo los políticos elogian las encuestas cuando los favorecen, pero las denigran cuando les son desfavorables. Aquí, el mito de que las encuestas son amañadas viene desde las elecciones de 1990, cuando supuestamente todos los sondeos pronosticaron el triunfo de Daniel Ortega y el FSLN. Pero eso es una mentira, sólo que de tanto repetirla hasta personas de buena fe han llegado a tenerla como cierta.
Lo que ocurrió, en realidad, fue que para las elecciones de 1990 tanto la firma costarricense de Víctor Borges -que en ese entonces hizo las encuestas para LA PRENSA-, como CID/Gallup –que es la que hace ahora las encuestas por encargo de LA PRENSA y del Canal 2 de TV- acertaron en que Violeta Barrios de Chamorro y la UNO ganarían los comicios. Esto lo puede comprobar cualquier persona que revise en los archivos del diario costarricense La Nación, la edición del viernes 27 de octubre de 1989, en la que se informó que: “Violeta Barrios de Chamorro, candidata presidencial por la Unión Nacional Opositora (UNO), cuenta con el respaldo del 36% de los votantes registrados en Nicaragua, en tanto que el presidente Daniel Ortega, aspirante a la reelección por el sandinismo, la escolta con 32% puntos porcentuales. El 32% de los encuestados no supo o no respondió”. Luego, en diciembre de 1989, la CID/Gallup volvió a colocar a doña Violeta arriba de Daniel Ortega, con las mismas cifras de 36 sobre 32. Esa es la verdad.
Los medios de comunicación independientes contratan a encuestadoras profesionales, o tienen ellos mismos sus propios departamentos de sondeos de la opinión pública, no para favorecer ni perjudicar a ningún partido o candidato, sino para proveer a sus lectores, tele-espectadores o radio-escuchas con la información más objetiva que sea posible.
Las encuestas son un instrumento esencial de la democracia y una forma muy importante de practicar la libertad de información. La tradición de los medios de prensa independientes de hacer y divulgar encuestas arranca desde 1825, cuando el periódico Pensilvanian, de Harrisburg, Estados Unidos, hizo el primer sondeo periodístico. Y es una tradición que la prensa libre de todo el mundo, incluyendo la de Nicaragua, sigue y seguirá practicando para beneficio de los ciudadanos de la sociedad en términos generales. 
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