Autoridades nicas lo desestiman
Tráfico de armas es marginal
 | Policía estima que hay 5,000 armas de guerra en manos de particulares |
 | Duda que el mercado de armas en Nicaragua sea de gran magnitud |
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EDUARDO MARENCO eduardo.marenco@laprensa.com.ni
El tráfico de armas de guerra en Nicaragua, especialmente AK-47, “es marginal” y no constituye una amenaza a la seguridad nacional, señaló a LA PRENSA el general retirado Joaquín Cuadra Lacayo.
La tesis del general Cuadra coincide con la valoración del comisionado Carlos Bendaña, jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, quien dijo que el tráfico de armamento de guerra ha disminuido notablemente en Nicaragua en los últimos diez años.
Un informe periodístico del diario La Nación de Costa Rica, basado en un presunto informe de inteligencia del Ejército Nacional de Nicaragua, entre otras fuentes, aseguró que ex miembros de la Resistencia han vendido fusiles AK-47, lanzagranadas y municiones a “contactos” costarricenses y panameños, para trasladar ese armamento a guerrilleros colombianos.
Bendaña duda que el mercado de armas en Nicaragua sea de gran magnitud, aunque reconoció que en Zelaya Norte “se maneja que hay sectores indígenas que tienen más de 1,000 AK-47, que las sacan (en momentos de tensión social) cuando se toman carreteras y puentes”.
El jefe policial no desestimó la hipótesis de que Nicaragua sirva de fuente para vender armas a guerrillas colombianas, ya que recordó que el ex jefe de la Policía de Bluefields, Róger Ramírez, dijo que el lote de armas que le incautaron era para venderlas a guerrilleros colombianos.
El siete de noviembre de 1999, Ramírez fue detenido por la Policía Nacional luego que le incautaron alrededor de 200 fusiles AK-47 y M-16, además de 112 kilos de cocaína.
Según el comisionado Bendaña, hay unas cinco mil armas de guerra en manos de particulares que no las entregaron durante el proceso de pacificación de Nicaragua.
Como parte del esfuerzo policial para garantizar la seguridad pública, en 1999 se recuperaron más de 900 armas en manos de civiles y en este año, más de 200, señaló Bendaña.
Cuadra sostuvo que aunque Nicaragua sigue siendo un mercado de armamento “no es ni la sombra de lo que fue en su momento”.
A inicios de los noventa, las autoridades policiales desarticularon dos grandes buzones de armas conocidos como los de “Santa Rosa” y del Taller Alvarado.
La Nación de Costa Rica recordó que el 10 de febrero del 2000 un nicaragüense de apellidos Pineda Cruz, fue detenido en David, Panamá, cuando transportaba en un camión 19 AK-47 con sus respectivos cargadores y municiones.
Luego, dijo La Nación, las autoridades destituyeron a cuatro funcionarios de la aduana panameña que supuestamente permitieron el paso de armas por la frontera con Costa Rica. 
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