Es un estafador
No hay tal prospecto cubano
EDGARD RODRIGUEZ C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Una semana después, que un supuesto lanzador cubano, prospecto para el béisbol profesional, aterrizó en Juigalpa, Chontales, tras asegurar que había desertado de la Isla Antillana, vía Colombia, hemos descubierto que no se trata de Osmani García como se presentó, sino de Michel Hernández, un hábil estafador con antecedentes delictivos incluso en nuestro país, donde estuvo detenido por espacio de dos años.
Al momento de llegar a Juigalpa, Hernández aseguró que tenía 22 años y que era el tirador número uno del equipo que Cuba enviaba a la Copa “LG”, recién finalizada en Panamá. Se aproximó a varias personas vinculadas al béisbol en aquella ciudad, quienes lo acogieron y trataron de ayudarlo dentro de sus posibilidades.
Dos días después, se me informó del suceso, por lo que me interesé en el asunto y a través de don Alejandro García, me contacté con el supuesto Osmani, que me dijo haber acumulado (9-2) con Guatánamo y 8-4 con Santiago en el Selectivo. Me pidió ayuda para venirse a Managua y de inmediato pasé a la lista de sus víctimas.
Después de múltiples averiguaciones, incluyendo llamadas a La Habana, Cuba, y a través de un seguimiento a sus paraderos, por cierto, muy cambiantes, logré verlo personalmente este domingo recién pasado en Rivas y de inmediato descubrí que se trata de Hernández, a quien conocí desde sus días en la cárcel “La Chácara”, Estelí.
En aquella ocasión, (hace unos dos años) recibí varias llamadas de un cubano, que me aseguró llamarse Michel Hernández. Me pidió ayuda y como pude le envié una que otra cosa a la cárcel. Me dijo que estaba preso por razones migratorias. Luego supe, a través de una oficial del lugar, que había robado un vehículo en Managua.
Tras cumplir su pena, volvió a llamarme y lo puse en contacto con directivos del Rivas, quienes le brindaron la oportunidad de “probarse” en el equipo sureño, pero el mismo día fue expulsado del parque al ser reconocido como delincuente por dos connacionales y otros dirigentes del equipo rivense.
Desde entonces no supe más de él, aunque tuve conocimiento que se aproximó a Marvin Benard el seis de enero de este año, mientras el big leaguer brindaba una conferencia de prensa en el Hotel Las Mercedes, y le dijo que era primo de Liván Hernández. Más tarde el nica averiguó que el tirador de Grandes Ligas ni lo conocía.
También había hecho contacto con Carlos García, entonces Director General de Migración y Extranjería, a quien solicitó ayuda, pero una vez que Carlos buscó información sobre él, descubrió que era buscado por la institución que dirigía y no se supo más, hasta ahora, que hizo una nueva aparición como Osmani García.
“Quiero que me ayudes, no me puedo ver contigo porque tengo miedo de que nos vean y luego ser devuelto a Cuba, tú sabes lo que ha pasado con Andy Morales y no quiero que eso pase conmigo”, me decía a cada instante. Claro, sabía que si nos mirábamos se acababa toda la historia que había inventado.
Mientras tanto, estafó a don Alejandro García y al Dr. Eduardo Lanzas en Juigalpa, no pagó en los hospedajes donde estuvo, se hizo acompañar de una muchacha de esa ciudad y aparecía en Masaya y Rivas indistintamente. En Rivas, visitó entre otros a Enrique Grijalva y a otros cubanos y todos le manifestaron su solidaridad y le hicieron algunos préstamos, que cancelaría tras su “firma” para las Mayores.
Desde que la semana pasada publiqué una notita sobre su “llegada” a Nicaragua, mi teléfono ha recibido llamadas de scouts, representantes de jugadores y varias agencias internacionales de noticias, que deseaban dar con el paradero del joven “prospecto” que había desertado de la Cuba de Fidel Castro.
Este domingo, me decidí buscarlo hasta encontrarlo y con la ayuda de amigos que dominan técnicas necesarias al respecto, lo ubicamos justo en el teléfono público desde donde me hizo las últimas llamadas. Su susto fue verse de pronto frente a mí y me salió con la historia que Michel era su hermano gemelo.
Me hice acompañar de varias personas que lo conocieron en aquel intento que tuvo de ingresar al Rivas y el tipo, al sentirse descubierto, se fue del último hospedaje donde estuvo (Hotel Los Cocos), el que según me informaron, tampoco canceló, dejó a la joven abandonada y el taxista que lo anduvo todo este tiempo, aún lo está buscando.
Mi único objetivo al escribir esto, es evitar que haya más víctimas, entre las que también se cuenta el bien estimado Argelio Córdoba. 
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