Punto y Aparte
Sintiéndose frustrado, Oscar... ¿seguirá peleando?
EDGARD TIJERINO edgard.tijerino@laprensa.com.ni
“Esto se acabó. No más. No creo que vuelva a un ring para combatir. En la vida no sólo hay boxeo. No deseo seguir más en este ambiente”. Las frases de Oscar de la Hoya después de su frustración ante Shane Mosley, no nos sorprenden. Las esperábamos desde antes que bajara del tinglado.
¿Qué haría usted amigo a la edad de 27 años, con suficientes millones de dólares en el banco, y todavía no deteriorado por ese deporte implacable que es el boxeo?... Imagine que es Oscar de la Hoya.
¿Seguiría sometido a un régimen disciplinario agobiantemente estricto?... ¿Continuaría atrapado por dietas estranguladoras intentando ganar la batalla con la báscula, levantándose “alegremente” a las 5 de la mañana para correr y entrenarse, vivir acorralado por las responsabilidades, resignado a prepararse para entrar a un calvario después de salir de otro?.
“Necesito la revancha”, dijo en principio, una vez conocido el fallo, un Oscar de la Hoya que se vio obligado a un brutal desgaste físico mientras su corazón bombeaba horas extras ante ese crecido y deslumbrante Shane Mosley.
Pero, una vez recobrada la calma, con su flujo sanguíneo regresando a su nivel habitual de circulación, las cosas y las personas retomando su forma de siempre, De la Hoya, plenamente satisfecho de todo lo realizado y conseguido por medio del boxeo, llegó a la consideración natural de un hombre inteligente, ansioso por disfrutar de la vida: “Lo probable, es que no siga peleando”.
Oscar entiende, a esta altura de su carrera, que el tiempo, insobornable e improstituible, no se detiene para nadie, ni siquiera para él, y no piensa seguir viéndolo pasar frente a su ventana mientras permanece sumergido en el pozo de los sacrificios, forzado por el compromiso de sostenerse en las altas esferas del boxeo, funcionando como factor de producción.
Cierto, aún derrotado por Mosley, no hay duda que De la Hoya seguirá siendo el púgil más cotizado fuera del casillero pesado... Programarlo, es todavía lo más atractivo que promotores y cadenas de TV pueden ofrecerle al público. Pero, ¿él lo necesita?. ¿Está dispuesto a confiscar su juventud cuando su ingreso al Salón de la Fama está asegurado?. ¿Dejará de ser una celebridad si no continúa tomando riesgos y brindando demostraciones de coraje como la que vimos el sábado?... Claro, todo va a depender de su habilidad para administrar. Ese es el factor clave.
“Es bueno ser Jordan por una noche, un día, una semana, o quizás un mes, pero no por siempre... La fama es buena, pero te roba totalmente la privacidad y te exige tratar de ser mejor cada día, independientemente de lo alto que te hayas elevado”, dijo el súper-astro Michael Jordan cuando anunció su retiro definitivo del baloncesto, estando todavía en plenitud.
Además, Oscar de la Hoya debe haber visto a Bobo Olson, a Kid Gavilán, incluso al propio Alí, y no quiere terminar como ellos... Si tiene la posibilidad de escapar ileso, ¿por qué no hacerlo?... El boxeo no es el tenis, o el atletismo, o el béisbol, deportes que no te arruinan... El boxeo ha sido, es y seguirá siendo, destructivo, usted lo sabe, yo lo sé y también De la Hoya... Asegurado su lugar en la historia, y con suficientes fondos para no poner el despertador en el resto de sus días, ¿para qué seguir?. 
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