Diez días de lluvia y fango
Soldados franceses aprendieron
mucho en la selva nicaragüense
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nicaragüenses
les enseñaron
métodos de
combate vietnamés |
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La llegada de las tropas francesas después de 10 días de entrenamiento en la zona selvática de Nicaragua. LA PRENSA/LARIOS. |
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RAPHAELE BAIL nacionales@laprensa.com.ni
Concluyó ayer una etapa de la cooperación militar entre el Ejército francés y el Ejército nicaragüense. Treintidós hombres de la sección 33 del Regimiento de Infantería de la Marina francesa regresaron ayer a Managua, después de un entrenamiento de 10 días en la jungla del país bajo instrucciones nicaragüenses. En un lugar alejado de centros urbanos, los 32 soldados franceses soportaron, en un ambiente hostil, las inclemencias de las torrenciales lluvias.
El entrenamiento, diez días en autonomía completa en la zona selvática cerca de San Juan del Norte, en un lugar conocido como “Reserva Nacional Indio Maíz”, se compuso de seis días de intensos ejercicios y cuatro días de agotadoras caminatas.
Los militares franceses, basados en la Isla Martinica, conocen las condiciones de la jungla de Guyana y África, pero la experiencia nicaragüense constituyó un verdadero aporte para ellos, según dijeron a LA PRENSA.
Además de técnicas para saltar obstáculos acuáticos y técnicas de emboscada en la jungla, los instructores nicaragüenses les enseñaron métodos de combate de tipo vietnamés a los militares franceses, menos acostumbrados a caminar en lodo.
El caporal François Quiles dijo que “lo más difícil fue la lluvia, muy fuerte, que nunca dejó de caer”.
Recordó que un día llovió 14 horas sin interrupción y tuvieron que caminar más de seis horas con agua hasta la cintura. El único incidente ocurrió cuando se hirió la mano el caporal Chef Petipas, quien se cortó cuando utilizaba un machete. Él fue evacuado por helicóptero hasta el hospital militar de Managua.
El mayor Sandoval, uno de los instructores nicaragüenses, comentó que las mayores dificultades para los franceses fueron “el fango y la comida, muy escasa”. Los militares cazaron y pescaron para mejorar las raciones de supervivencia cotidiana, pero los 32 hombres demostraron “mucho coraje y una gran moral”. 
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