Pacers envían un mensaje macabro
EDGARD TIJERINO edgard.tijerino@laprensa.com.ni
El fantasma de los Blazers adquirió forma súbitamente frente a los Lakers la noche del viernes... Es muy díficil, prácticamente improbable, salirse del ataúd en una final de la NBA, cuando para sobrevivir se tienen que ganar tres juegos consecutivos.
Eso es lo que pretenden los Pacers de Indiana después de la demoledora victoria por 33 puntos, 120-87, que nos dio la impresión de estar viendo las imágenes cambiadas.
¿No eran los Lakers un equipo invencible cuando Shaq y Kobe sumaban esfuerzos funcionando como Batman y Robin?... Pero Ciudad Gótica no queda en Indiapólis y “Robin” Bryant se perdió en todas las esquinas, se metió contra la vía, fue atropellado y salió de la cancha con su peligrosidad convertida en hilachas.
Limitado a sólo 8 puntos con su puntería desajustada, inutilizado aún disponiendo de espacios vacíos, sin brújula para orientarse, Kobe fue como una pintura falsificada de Picasso, de venta en uno de tantos pulgueros, sin el cobro del IGV. Shaq estuvo bien. No se le pueden hacer cargos con sus 35 puntos y 11 rebotes, y si no fue más dañino, fue porque casi todo tuvo que hacerlo solo, a base de riñones y colgándose de su ego.
En lugar de rematar a los Pacers de Larry Bird, los Lakers tienen que regresar a Los Angeles en vuelo de madrugada para no ser vistos mientras se instalan en sus casas... Ninguno tiene un gramo de ánimo para entrar en explicaciones... ¿Qué puede argumentarse como una buena excusa, perdiendo el primer período 39-28, el segundo por 25-27, y el cuarto por aplastamiento 34-20?... Dificilmente los Lakers lograron empatar 22-22 el tercer cuarto... Al salir del escenario, Phil Jackson pese a su estatura, parecía Napoleón dejando Moscú a sus espaldas en una retirada terriblemente amarga.
Todavía no hay pánico, pero ¿recuerdan a los Blazers en la reciente final de Conferencia?... Igual que los Pacers, ellos estaban atrás en la serie 3-1, supuestamente tan sepultados como Trujillo, pero, sorprendente y espectacularmente, reaccionaron ganando dos veces para forzar un séptimo y decisivo duelo... Y cuando llegó el momento crucial, entraron al último cuarto con ventaja de 15 puntos, mientras en Los Angeles, el escalofrío era mortal... Sin embargo, los Lakers hurgaron bien profundo en el cofre de su espíritu, sacaron todas las reservas de agallas y clase, y se volcaron encima de Portland para arrebatar el juego en un final digno de un libreto para Hollywood.
¿Volverá a ocurrir eso?... “Dios nos libre”, puede estar diciendo Jackson de rodillas.
Reggie Miller, quien brilló fuertemente, pero no fue la estrella del quinto juego debido al crecimiento de Jalen Rose, un pistolero de 32 puntos que incidió enormemente como factor desequilibrante, dijo algo con mucho significado: “Hemos demostrado plenamente que podemos hacerlo, incluso llevarlos a la humillación, no importa que los próximos juegos sean en Los Angeles... Ellos no podrán controlarnos”... ¿Puede interpretarse eso como un mensaje macabro?
Los Lakers no quieren ir a un séptimo juego frente a estos desesperados y hambrientos Pacers... Phil Jackson necesita urgentemente que Batman y Robin vuelvan a funcionar como en Ciudad Gótica... Sólo eso. 
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