Escasez y contrabando con larvas de camarón
CAROL MUNGUIA Corresponsal departamentales@laprensa.com.ni
CHINANDEGA.- Las cooperativas y granjas camaroneras del Municipio de Puerto Morazán enfrentan serias dificultades para sembrar ese rubro generador de divisas por la escasez de larvas silvestres en el litoral del Pacífico.
“La naturaleza nos está pasando la factura de los despales”, dijo el señor Roberto Urbina de la cooperativa “El Porvenir”, que cuenta con 72 hectáreas que requieren de unos siete millones de larvas y a estas alturas solamente lograron comprar tres millones. “Es que lo poco que sale se lo están llevando los hondureños que vienen con efectivo y ofrecen mejor precios a los larveros”, dijo desencantado.
El sector camaronero opina que la mejor época de siembra se ubica entre los meses de marzo y julio, ya que así se evitan los estragos de las lluvias que rompen los diques y es cuando hay peligro de perder la producción. Puerto Morazán, que dista 40 kilómetros de Chinandega, está restableciéndose de las heridas del Mitch, pero casi todos están operando con esfuerzo propio. “El financiamiento es difícil porque la banca privada demanda muchas garantías, que es como que te nieguen el crédito”, dijo Doris García de la Cooperativa “Luis Anduray”, que recurrió a esperar cuatro aguajes para sembrar sus 80 hectáreas.
García cuestionó la falta de preocupación del gobierno central para diagramar políticas que protejan al productor, “no les importa que vengan extranjeros a llevarse la riqueza natural de nuestras aguas, tampoco les importa entregar financiamiento y mejorar nuestra situación”, agregó.
Las cooperativas y granjas todavía resienten el engaño del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que mediante carta ofreció diez millones de dólares para reactivar la economía del sector. “Todo fue una mentira y a nosotros no nos dieron nada”, dijo Juan Francisco Mendoza, de la cooperativa “Humberto Estrada”.
La mayoría de los larveros se quejó del contrabando de los grupos hondureños que han vuelto al país a llevarse el recurso y con ventaja compiten con los productores camaroneros nacionales.
Una fuente del Ejército nicaragüense indicó que ADSPESCA no regula ni controla los recursos naturales y confirmó que los contrabandistas se llevaron en cada aguaje entre dos y cuatro millones de larva con complicidad de larveros e intermediarios nacionales que colaboran por dinero con los catrachos.
Se conoció que Ricardo Soriano y Darío Olivas, de nacionalidad hondureña, están ingresando al país en cada aguaje para llevar larva silvestre y abastecer a granjas camaroneras instaladas en Choluteca y Valle. Las compran en los acopios de “Los Clavos” y “Alemania Federal”. El costo del millón de larva es de tres mil córdobas y puesta al otro lado de la frontera el precio se eleva hasta 70,000 córdobas. 
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