Tan antiguos como la historia
Arroyos y recuerdos de Granada
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 | La Gran Sultana cuenta con 17 kilómetros de desaguaderos naturales |
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Esta es una panorámica del arroyo de La Aduana en Granada, que divide la ciudad, según el libro de don Manuel Pasos. LA PRENSA/V. MATUS. |
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PEDRO J. VINDELL MATUS Corresponsal
pvindell@ibw.com.ni
GRANADA.– Los arroyos de Granada, son tan antiguos como la historia. Enormes barrancos de los que se cuentan historias y fueron refugio de muchachos de décadas pasadas, recuerda Francisco Mena Acevedo, un fotógrafo de esta ciudad conocido como, Paco Paco.
Grandes cauces por los que en invierno el agua arrastra objetos, piedras, árboles por los fuertes raudales que bajan de occidente, ahora acumulan basura que la gente lanza por los bordes, pero allí están desde hace muchos años, no hay datos de cuándo, pero surcan la ciudad y cuando el conquistador Gil González Dávila llegó aquí, ya existían.
Cruzan por el norte y por el sur, son declives naturales, y no se sabe en qué época les colocaron las rampas.
Ruidosos en el invierno y silenciosos en verano, desembocan a las aguas del Gran Lago de Nicaragua. Dicen que las fuerzas tectónicas se detienen en sus paredones.
Son 17 kilómetros en su largo recorrido. Los que pasan por el Reparto El Rosario, por el Asentamiento Manuel Montiel, por La Concepción y lo que fue Arroyo Caritas.
Pero los de mayor fama, por su larga trayectoria, cruzan a La Gran Sultana de oeste a este, el de La Aduana y El Zacatiligüi, que llega hasta la desembocadura del Sacuanatoya.
El Arroyo Caritas, lo que fue el cauc, a las orillas hoy hay viviendas, bajaba a La Joyada o como la gente dice La Hoyada.
Dice Luis Ortega Alcócer, de 52 años, que los muchachos bajaban a jugar el escondido en esos huecos de la tierra. También cazaban garrobos y lagartijas, palomitas San Nicolás y arroceros.
Otros lo hacían para buscar leña, la que quedaba atrapada después que pasaban las corrientes de agua. “También eran caminos para acortar distancias a los barrios, a la Calle Nueva, La Otra Banda o a la Calle Guzmán.
EL ARROYO DE LA ADUANA
Un gran foso natural que baja por la antigua fortaleza de La Pólvora y avanza hasta Oriente y separa a la ciudad de Granada, es lo que se conoce como La Otrabanda y La Otrabandita, explica en su libro don Manuel Pasos Arana, y el de Zacatiligüi que la separa por el sector de lo que se conoce como Pueblo Chiquito, los dos más importantes.
“Entraremos por la bajada del Pozo de Oro y caminaremos hacia occidente, es decir, contra corriente, y pronto nos hallaremos en una hondonada o encajonamiento, en que los bordes a manera de paredes, llegan a tener cinco varas y más de alto”, se lee en el libro de Arana
Se dice que el cruce de la avenida que pasa frente de la iglesia Jalteva es un enorme cauce, su nombre Arroyo de Nicho Mina y llega hasta La Joyada, donde termina la calle.
Otro de esos grandes cauces fue conocido como Arroyo de Los Millones, y otro más que le llamaban El Sin Piedad, pasaba por el solar de la casa de don Juan de Dios Moreira, don Tatayó, aunque sufrió un desvío, pasando y socavando frente a los Majulias, donde vivió don Cayetano Ochomogo, hasta su cauce mayor de los Millones.
A las orillas de todos estos cauces o arroyos se han construido numerosas viviendas, que vistas de las orillas, parecen sostenerse en el aire. Casas de madera, de adobe, de taquezal, de ladrillos o de bloques. 
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