Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Portada Impresa
DOMINGO 11 DE JUNIO DEL 2000 / EDICION No. 22036 / ACTUALIZADA 1:10 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
   
LA ENTREVISTA DEL DOMINGO
Omar Cisneros: Una vida desordenada al servicio del béisbol

Foto  
.“La vida que ha tenido Omar Cisneros es culpa de Omar Cisneros. Aquí no han inventado nada ni a favor ni en contra mía”

 

FABIAN MEDINA

La vida de Omar Cisneros ha estado salpicada de triunfos en el béisbol y escándalos públicos. Nadie duda que es un manager exitoso, pero también el que más escándalos ha protagonizado. Cisneros, de 38 años, estuvo preso por estelionato, ha sido acusado de venderse a un equipo rival, de organizar pandillas para apedrear la fanaticada del equipo rival y desde hace diez años pesa sobre él una condena no escrita: no dirige más la Selección Nacional porque en 1990, cuando Nicaragua regresó subcampeona del mundo, Cisneros entregó el trofeo a un dirigente sandinista, dejando burlada a la Presidenta de la República, doña Violeta Barrios de Chamorro.

Omar Cisneros llegó al béisbol por accidente. De niño nunca le gustaron los deportes, y sólo por la insistencia de unos niños y un sacerdote, aceptó a regañadientes, dirigir un equipo infantil en el Centro Juvenil Don Bosco.

Ese fue el inicio de una rutilante carrera como manager que lo ha hecho ganar más de 700 juegos en Primera División, cuatro campeonatos nacionales, siete subcampeonatos nacionales, un subcampeonato mundial, medallas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en los Panamericanos, en la Copa Intercontinental… ¡todo sin haber entrado jamás al terreno de juego con una manopla en la mano!

Ha dirigido equipos como los Dantos, el San Fernando, de Masaya, y ahora el Bóer de Managua. “Es cierto que se mete a problemas… pero gana”, se ha dicho una y otra vez de él.

— La vida de Omar Cisneros ha sido bastante accidentada.
“La vida que ha tenido Omar Cisneros es culpa de Omar Cisneros. Aquí no han inventado nada ni a favor ni en contra mía. Yo estoy fuera de la Selección (Nacional de Béisbol) porque Omar Cisneros me ha corrido de la Selección, pero no porque ningún dirigente de los altos me haya quitado”.

— ¿Y cómo explicás el haber estado en todos estos problemas?
“Cuando uno tiene apenas 20 años y tiene todo lo que un joven no puede tener, uno quiere ostentar lo que no puede y lo que no debe. Yo tenía cosas que nadie podía tener hace ocho o nueve años. Tenía camionetas, carros último modelo, tenía una casa y vivía en otra. El momento me había facilitado todo eso, el gobierno me había facilitado todo eso. Te estoy hablando desde el 83 hasta el 90”.

— ¿En ese desorden que te has provocado vos mismo, ha habido alcohol?
“No, yo ni tomo, ni fumo ni consumo drogas. Nada, nada. A mí me pueden decir que soy delincuente, o que soy tapudo, pero nunca nadie te va a decir que fumo, ni que soy drogo ni que bebo. Mis problemas son otros”.

— ¿Cuáles son esos problemas?
“Yo quería ayudarle a mucha gente vendiendo una casa que tenía, mi problema es que yo vendía los carros más caros de lo que me los daban a mí. Son cosas que no volverán. Yo no ando (ahora) lo que no puedo. Si el Bóer tiene un carro y me lo facilita a mí para andar, yo lo ando, pero no gasto mi carrito, que es un toyotita verde”.

— ¿Dirías que tu vida está ordenada?
“Un poco ordenada. Me falta”.

— ¿Qué te está faltando?
“Me falta estudiar, quiero terminar mi carrera. Hablé con el licenciado Byron Jerez y Jorge Solís (directivos del Bóer) para en un tiempo, antes que mis padres mueran, recibirme como ellos querían. Yo les he dado satisfacciones con el béisbol, pero también les he dado tristezas, preocupaciones. Porque una cosa es que le ganemos a Cuba, a Japón o a Korea, pero otra es que perdamos con Costa Rica y El Salvador, porque en mi barrio nos acaban”.

— Entre los pecados que se te achacan, ¿vos aceptarías el ser mujeriego?
“De mujeriego todos los hombres tenemos algo. Pero independientemente de mujeriego o no, lo más importante es tratar de vivir la vida como uno puede. Tal vez yo no soy responsable en ese aspecto, porque, como te digo, todos los hombres tenemos algo de mujeriego. Pero yo tengo una mujer desde hace 20 años, y esa mujer es la misma. Hoy tiene 34 años y yo la saqué de 14 años. No puedo cambiar a alguien que ha sido lo mejor para mí”.

— ¿Cuáles dirías que han sido tus peores momentos?
“Mi peor momento es cuando caí detenido”.

— Pero has estado en momentos deportivos feos: aquel pleito en Masaya, o el problema de Granada…
“Eso de Masaya y Granada es tontera para cuando hemos perdido los campeonatos. Si la lluvia cae después del quinto inning es legal. Ese alboroto lo armamos nosotros como manager, pero Granada nos ganó bien el campeonato. No teníamos que discutir. En Masaya, el Bóer nos ganó bien, el problema fue después…”.

— O sea que vos discutías porque sentías que esa era tu obligación no porque creyeras que tenías la razón.
“En Granada. En Masaya no podíamos discutir nada. Hay que discutir porque es un juego final, de campeonato. Don Heberto Portobanco me ganó ese campeonato. Otra cosa es la final que perdimos con León. Los Dantos íbamos ganando 3-0, y en la historia del mundo, ¡del mundo!, no ha habido un equipo que de tres-cero pierda los cuatro juegos siguientes”.

— ¿Y qué pasa en Omar Cisneros cuando pierde un campeonato?
“Tal vez el béisbol no es para mí como lo concibe mucha gente. El béisbol para mí es mi pasión, es mi muerte. Cada vez que pierdo un campeonato me arrincono en una esquina y lloro… pero no lloro de disgusto o arrechura, lloro de tristeza, de sentirme inepto, de no poder hacer nada. Me voy a una esquina, lloro, me voy a mi casa y no salgo en muchos días. A veces me he metido dos semanas y la gente me dice que estoy loco”.

“El problema mío es que yo he estado trece veces en campeonatos nacionales y las trece veces he ido a la final. Entonces para mí ir a la final no es orgullo, para mí ir a la final es ganar el campeonato”.

— Si te pidieran hacer un ranking con los mejores manager, ¿en qué lugar te ubicarías?
“En Nicaragua hay manager excelentes como don Heberto Portobanco, que en paz descanse… No te lo digo porque murió, no, no… Es el manager de manager. ¿Por qué? Tenía cosas que no tiene ningún manager: uno, él discute con los directivos; dos, toma las decisiones en el terreno de juego; y tres, sabe mucho de pelota. Heberto número uno. Un hombre ganador y de mucha astucia, estudio y facilidad de palabra, Noel Areas. Mis respetos para Noel”.

“Y como numero tres, a Argelio Córdova, porque hay que darle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Argelio ha dirigido desde hace 30 años y ha demostrado que es un manager que no sólo dirige sino que hace peloteros y eso es importante”.

— ¿Y vos dónde estarías?
“Creo que puedo estar detrás de ellos. Pero no muy lejano voy a ser como ellos o mejor que ellos. Me falta poco para estar ahí”.

— No es modestia eso, porque vos mismo decís que de repente te los encontraste dirigiendo y ellos siendo tus asesores.
“Tal vez la política, tal vez el momento que vivíamos, hacía que los dirigentes pusieran a los jóvenes a dirigir y a los veteranos de asesores de uno, pero para mí es un gran honor tener de asesores a esta gente”.

— Tu primer equipo en Primera División fue los Dantos, de Humberto Ortega…
“Así es, del general Ortega. El era el jefe”.

— Ahora estás con Byron Jerez, o sea gente muy diferente…
“Yo he tenido una dicha grande: tanto Humberto Ortega como Byron Jerez, como Alfredo Fernández, de León; como William Ramírez, del San Fernando, ha sido gente que además de ser mis jefes me han apoyado en todo momento. No sólo económicamente, sino en los momentos duros que he tenido. Ahí han estado”.

— ¿Políticamente cómo te definirías?
“He visto tantas cosas en Nicaragua que no soy fanático de nadie, soy fanático del equipo que dirijo. Soy apolítico ahora. Hay que respetar las opiniones de las personas, y mi opinión es que quiero morir en el béisbol. Esa es mi política. El béisbol es mi política”.

— Vos has pasado por varios equipos. ¿Cómo hacés para adaptarte? Ahora sos boerista…
“No, yo no te he dicho que soy boerista. Yo dirigí a los Dantos ocho años, y dirigí el San Fernando ocho años. Entonces mis equipos son los Dantos y el San Fernando. Pero uno es profesional y lo cambian. Hoy comienzo a estar en el Bóer. Yo quiero reivindicarme con la fanaticada de Managua a quien le dimos tres campeonatos pero con los Dantos, quiero aprender a ser boerista”.

— Te han hecho acusaciones tan feas como aquello de que habías vendido un juego.
“Quiero aclararte algo. Vos me podés decir a mí delincuente, pero nunca me digás que yo voy a vender un partido de béisbol con ningún equipo. Yo juego con mi chavalo, y él es tan malo como yo, y si él me gana yo me disgusto. Nunca voy a vender un juego de béisbol. Mi prestigio, el prestigio del equipo, del pueblo…”.

— Eso no quedó aclarado…
“Yo hablé... Si yo le digo a usted que es delincuente y no le pruebo, yo puedo acusarlo por injurias y calumnias”.

— Pero no hubo acusación de tu parte.
“Es que nunca se dijo quién fue… Dice que fulano tal cosa, pero nunca dijeron nombres”.

— ¿Esas acusaciones cómo las recibís?
“Me dañan, pero trato de ser un roble”.




De niño bien a manager

— ¿Cómo entra Omar Cisneros al béisbol?
“A mí el deporte no me gustaba, y un día de tantos, cuando estaba en secundaria, fui al Centro Juvenil Don Bosco, estoy hablándote del año 83, y fui a un campo donde jugaban unos niños. Se me acercaron y me pidieron que me metiera en el partido. Yo les dije que no, que no era vago. En los días siguientes los niños insistieron en que me integrara al béisbol. Entre esos niños estaba Nemesio Porras, Brant Alyea, Bayardo Pérez, que hoy son estrellas del béisbol”.

— ¿Y qué pasó?
“Yo me uní a ellos como dirigente. Les decía que yo no podía jugar porque no me gustaba tampoco”.

— ¿Eras malo jugando?
“No, es que yo no jugaba, a mí no me gustó nunca el béisbol”.

— Pero jugaste alguna vez.
“Nunca. A mí no me gustó nunca eso de coger un rolling, de batear o pitchear, no, a mí lo que me gustó siempre fue ser dirigente, hablar con los atletas”.

— Pero algo más te habrá gustado hacer cuando niño, además de estudiar.
“Sólo estudiar. Yo siempre he sido estudioso”.

— ¿Un niño bien?
“No un niño bien. En mi barrio siempre había problema conmigo porque yo no me metía con nadie. Yo venía de la escuela a la casa y de la casa a la escuela. Pero yo no quiero que mis hijos sean así, yo quiero que mis hijos se relacionen con toda la gente, como yo lo hago desde hace 15 ó 20 años”.

“Yo siempre esperé ser un médico como mi padre. Nunca pensé dirigir. Pero bueno, soy un dirigente deportivo y me enorgullezco de ser eso. El béisbol me ha dado lo que ninguna profesión me podía dar”.

— ¿Y cómo alguien puede dirigir algo que no sabe hacer?
“Comencé a leer, y ya comenzó a gustarme. Me mandaron a cursos a Cuba, a Estados Unidos, a Dominicana, Puerto Rico, Venezuela… Aquí ha venido gente de grandes ligas a darnos clases y yo he sido el número uno entre todos los manager”.

— ¿Sólo en teoría?
“En teoría, porque yo soy el estudioso. Yo soy el que estudio diario. Yo quiero meterme la idea de los manager en la cabeza. Yo quiero ser igual que ellos, pero, bueno, no hay mucho que hacer aquí en Nicaragua”.

— Volviendo atrás… entonces, vos te convertiste en dirigente de ese grupo de muchachos.
“Exactamente, pero con una estrella escondida. Comenzamos a dirigir un año la liga de barrio y ganamos el campeonato. Y ya me gustó. Ese año el Padre Mario de Don Bosco nos metió a un campeonato departamental y fuimos campeones. El otro año nos mandaron al campeonato infantil B y fuimos campeones”.

— Lo que no entiendo es cómo le van a confiar la dirección de un equipo a alguien que nunca ha jugado.
“Esa es la peor locura que hizo el Padre Mario”  
.


   
Otras Noticias

Alerta en el Momotombo

Masaya era el “buzón” de la droga

Pobreza y abandono en Triángulo Minero

Incógnita sobre precio de venta de ENEL

Corrupción se “come” US$ 500 millones

Antrepoyecto agudiza guerra entre aerolíneas y agencias

Despidos incapacitan respuesta técnica de ENITEL

Prorrogan licitación en el MINSA

Ex capitana se declara “víctima” de su marido

Omar Cisneros: Una vida desordenada al servicio del béisbol

Aviones y tanques contra LA PRENSA