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VIERNES 28 DE JULIO DEL 2000 / EDICION No. 22083 / ACTUALIZADA 11:00 pm
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La realidad actual del Perú

.La paz interna y externa en el Perú se alcanzó gracias a la decisión política del Presidente Fujimori traducida en el apoyo brindado a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional

Alfredo Arnaiz Ambrosiani*

La tecnología de la comunicación es un factor importante en la reducción de las distancias del mundo. Es insumo cotidiano de la globalización. Los ojos del planeta muestran la sensación de verlo todo.

En el caso específico del Perú, esa observación —desde afuera— no entiende a plenitud su realidad vista desde la vivencia.

Perú urge evitar la mediatización para cristalizar el proyecto de nación y fortalecer su unidad en la diversidad y consolidar las ventajas que podría otorgar una tendencia cada vez más globalizante.

En el campo de los hechos, Perú reclama eficiencia y capacidad de decisiones empeñándose en el ánimo patriótico de fragilizar el peso de las existentes vulnerabilidades históricas.

Hay una extensa lista de prioridades en nuestro complicado Perú que se están cumpliendo, siendo determinante dilucidarlas para evitar el populismo demagógico, anarquizante y “cortoplacista”.

El gobierno actual está tratando de reducir las evidente vulnerabilidades históricas que aún subsisten en nuestro país y con acierto está en proceso de corregir, pero que aún no ha concluido en resolver. ¿Pero es realidad tan grave esa herencia histórica? ¿Fueron tan desastrosas las más de tres décadas de erradas políticas de gobierno que evidentemente involucionaron el desarrollo de nuestro país?

Los indicadores que grafican este sombrío panorama hasta antes de 1990, nos refiere la casi crónica situación de pobreza histórica de la nación peruana. Un tercio de la cual era considerada en situación de pobreza extrema. Por otra parte los vaivenes inflacionarios acumularon la cifra histórica de 7,000%, la paralización y el avanzado estado de deterioro de casi todos los servicios básicos del Estado peruano colorearon con mayor nitidez este paisaje... amén de ello el cólera había causado grandes estragos al país internamente, y en el ámbito externo nuestra situación de país inelegible nos había aislado de la comunidad financiera internacional, en realidad, faltaría espacio para seguir enumerando la gravedad de la situación de un Estado al borde de la desintegración.

Sin embargo, hay quienes se empecinan en olvidar estos antecedentes reclamando demagógicamente “mayor democracia en el Perú”. Si se quiere hablar de fortalecimiento de la democracia: ¿acaso la superación del cuadro kafkaiano anteriormente descrito no apunta a ello? ¿no es acaso uno de los pilares de la democracia la consecución del bien común? Si bien es cierto, lo ideal en una democracia es la inalterabilidad de las instituciones fundamentales de un país, también lo es que existen situaciones de emergencia que necesitan políticas de contingencia para de manera realista salvar del caos y la destrucción a las propias bases democráticas de una nación, y que algunas veces no han estado exentos de errores en su aplicación. La democracia supone entonces, un aprendizaje que no termina nunca, significa también que no todos los países se encuentran en el mismo nivel de la democracia, ni pueden estarlo; por eso es difícil de entender cuando refiriéndose a situaciones democráticas se utiliza la frase “Estándares Internacionales”.

No se trata de retrotraer episodios pasados que nadie quiere revivir y que algunos se empecinan en olvidar. Lo importante en este caso es destacar que en la pasada década, que se vivieron momentos cruciales de nuestra historia, se tomaron decisiones con coraje, oportunidad y visión de futuro, algo que por el contrario, la miopía política, el cortoplacismo y los intereses subalternos hicieron una constante en la mayor parte de nuestra historia republicana.

Pero sí es necesario mencionar que la paz interna y externa en el Perú se alcanzó, gracias a la decisión política del Presidente Fujimori traducida en el apoyo brindado a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, en su operatividad diaria y en la aplicación de dispositivos legales, necesarios y pertinentes que hasta esa fecha no se habían tomado en cuenta. La derrota de Sendero Luminoso y el desenlace del secuestro en la Embajada del Japón, mostró al mundo una autoridad coordinada para preservar la democracia, invocada y demandada por quienes nunca hicieron nada por ella.

El “Acuerdo de Paz Peruano-Ecuatoriano”, suscrito el 26 de octubre de 1996, bajo los lineamientos del Protocolo de Río de Janeiro, puso fin a más de medio siglo de conflicto, y que sirve de ejemplo a la Comunidad Internacional.

¿Por qué estas acciones no fueron tomadas o intentadas seriamente por algún anterior gobernante peruano?

El resurgimiento de nuestro país se ha debido a una conjunción de liderazgo político, con oportunas y valientes decisiones y disposiciones políticas, que posibilitaron la pacificación, la estabilización y luego el crecimiento económico del Perú, proceso en el cual la cuota de coraje, fe y entrega del pueblo peruano, ha sido fundamental.

El conocimiento de estos antecedentes históricos de nuestro país, eran necesarias para entender por qué después de 10 años de gobierno del Presidente Fujimori más del 50% de la población votó por él en las ultimas elecciones realizadas.

El tan usado argumento del fraude, ha sido desmentido por la misma OEA, el porcentaje alcanzado por el actual presidente en las dos vueltas confirman la aceptación mayoritaria de la población que lo quiere tener como presidente un nuevo período, población que acudió masivamente al acto para elegir entre dos candidatos, Fujimori y Toledo, quien nunca se retiró oficialmente por escrito de este proceso, y que aparte de pedir a los votantes anular su voto, se sumergió en una serie de contradicciones y ambivalencias, llegando a presidir un mitin de confrontación, el mismo día de la realización de las elecciones, aparte de que su plan económico, según los entendidos de todas las tendencias políticas lo consideraron utópico.

Asimismo, considero una posición lógicamente inconsistente el plantear que las últimas elecciones sean positivas a nivel parlamentario, y por ende aceptables; pero inválidas a nivel presidencial.

¿Se puede pensar, conociendo el Perú actual y recordando la violencia demencial, el populismo barato y la verborrea política repetida sin proposiciones válidas para la realidad peruana, que la alternativa para mejorar la democracia existente en nuestro país, es el doctor Toledo?, personalmente no lo creo, pero la percepción de algunas personas es contraria, capaz porque han olvidado y/o no vivieron el pasado de nuestro país.

* Embajador del Perú en Nicaragua.  
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