El delicado lenguaje del niño
Háblale con amor
AUXILIADORA ROSALES auxiliadora.rosales@laprensa.com.ni
El balbuceo “ba–ba” es el primer intento del niño por articular palabras, de esa manera empieza el camino del ser humano por comunicarse, aunque para muchos este proceso podría ser tardío o dificultoso por falta de estimulación.
“Aunque el niño en sus primeros meses de vida no pronuncia las palabras que escucha, posee la capacidad potencial de comunicarse, pero ésta no funcionará si no se usa una estimulación cariñosa en su hogar”, expresa la psicóloga Leyla Emilce Gutiérrez, del Centro de Estimulación Temprana “Despertad”.
Agrega que este proceso natural del desarrollo intelectual del niño, no depende solamente del proceso madurativo o fisiológico, sino que necesita de factores externos como la influencia y estimulación del medio.
Destaca que un niño que recibe estimulación del lenguaje a temprana edad no sólo es ayudado en su desarrollo intelectual y amplía sus conocimientos sino que puede detectársele posibles problemas auditivos y de articulación, de esto pueden depender las posibilidades de recuperación.
“La formación del lenguaje en el niño necesita de dos requisitos: que tenga una buena audición y una correcta articulación. Si un niño permanece en un ambiente donde se estimula la comunicación, eso favorecerá a que logre y desarrolle su lenguaje”, indica.
COMO SE COMUNICAN LOS NIÑOS
La especialista señala que en los primeros años del niño se da un estadio de vida llamado senso-motor donde el infante depende de sus sensaciones y de la experimentación con el medio de comunicarse, de esa forma se van diferenciando sus respuestas, según los meses de edad.
Señaló que de 0 a 1 mes predominan los reflejos, de 1 a 4 meses se da una autoestimulación sobre todo con las manos. Entre 4 y 8 meses empiezan los balbuceos junto a una mayor integración con el medio ambiente. De 8 a 10 meses imitan accidentalmente las palabras. A los 12 meses las imitaciones son conscientes y de mayor voluntad.
De 12 a 18 meses continúan las imitaciones, pero con sentido simbólico, hasta los dos años hay una expansión verbal y aumento significativo del lenguaje. Entre los 2 y 3 años tienen una mejor conciencia del mundo exterior y logra una mejor conversación.
Gutiérrez precisa que en el proceso de la estimulación del lenguaje no sólo se requiere paciencia sino que mucho amor por la enseñanza.
RECOMENDACIONES
- Hablarle amorosamente, claro, despacio y con cariño
- Realice juegos vocales durante las rutinas diarias con entonaciones suaves.
- Llame siempre al niño por su nombre.
- Use el nombre correcto de los objetos.
- Juegue con el niño al mirarse en el espejo, sonríale, dígale su nombre, pronúnciele las partes de su rostro.
- Háblele constantemente en forma clara y sencilla.
- Dé órdenes sencillas como: siéntese, venga, coma. Poco a poco se deberá introducir frases.
- Cántele canciones simples y juegue con sus manos.
- Imite sonidos de animales
- Use palabras y gestos para expresar sentimientos (te quiero y le puede dar un beso)
- No corrija su articulación, refuércela.
- Pídale que muestre dónde están ubicadas los objetos del hogar. 
|