Voz del Pueblo
El Teatro Margot
Interesante y evocativo pero incompleto el corto reportaje sobre los cines de Granada (LA PRENSA del 21 de julio), porque no se menciona al Teatro Margot, que llenó una etapa muy destacada de la industria del espectáculo y, por qué no, de la cultura popular.
El Margot estaba situado donde están hoy los cines Karawala. Era el dueño don Carlos Lacayo Vivas y su sobrino don Fernando Lacayo era el administrador. En la época de gloria de Carlos Gardel allí se exhibieron todas sus películas. Una de ellas “Sombras de Gloria” fue presentada varias veces. Esto dice mucho de la afición gardeliana del público granadino, ya que en ese entonces las películas se presentaban una sola vez. Durante el día por un parlante del teatro se difundían los tangos del Zorzal Criollo, de manera que todo el mundo aprendió las letras de sus canciones.
En el Margot y no en el Bartini actuaba la “Compañía Encanto” de Paco García y su primera actriz Rosita Meléndez, esposa de Paco. Se presentaba el elenco en el verano, con las noches despejadas bajo un cielo estrellado, había que reservar las entradas de palco. En la temporada la luneta se convertía en palco y el palco en luneta. Se anunciaba la Compañía Encanto con este lema publicitario: “Dramas y comedias, operetas y zarzuelas”. Y efectivamente se presentaban obras de gran calidad artística, de afamados autores. La Viuda alegre, El Soldado de Chocolate, El Conde de Luxemburgo, El Rey que rabió, La Luciérnaga, La Corte del Faraón, La Mascota, Del mismo Barro, El Puñao de rosas, En un burro tres baturros, Yo son Chavalier y muchas obras más.
Los días sábados en la tanda de las siete, se llenaba la luneta de muchachos para ver las películas de vaqueros, los actores más famosos eran Buck Jones, Tom Tyler, Mom Mix, George Obrien, Tom Kenne y otros. La entrada valía cinco centavos. En la tanda de las nueve de la noche las películas eran serias, para las personas serias.
En los años cuarenta construyeron el Teatro González y desapareció el Teatro Margot. Don Carlos Lacayo Vivas continuó el negocio en el nuevo local. En la parte baja el palco estaba detrás y la luneta adelante, el segundo piso se llamaba balcón y se llenaba de muchachos. Como muchos enamorados visitaban el balcón, lo dividieron en balcón y palco alto para las parejas románticas. El balcón siguió siendo el sitio de la muchachada cinéfila.
MARIO ALFARO ALVARADO
Granada 
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