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JUEVES 20 DE JULIO DEL 2000 / EDICION No. 22075 / ACTUALIZADA 10:50 pm
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Burlando la parálisis

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.La aplicación urgente de una raquídea la dejó paralítica de sus miembros inferiores
.Es una artista, artesana del pino y con eso sostiene a sus hijos desde su silla de ruedas
.Su meta significa lucha, coraje y valentía: Volver a caminar

Ixora Herrera es una joven campesina de 24 años a quien el parto por cesárea de su segundo hijo, hace tres años, la marcó para siempre. La aplicación emergente de una raquídea la dejó con problemas de Aracnoiditis o parálisis en sus miembros inferiores.

 

ALINA LORIO L.- Corresponsal
departamentales@laprensa.com.ni

JALAPA.- Intentar huir de la cruel realidad y de las injusticias de la vida ha significado para muchos entregarse, si no al suicidio al menos a una “muerte voluntaria” con sus elementos negativos de derrota y resignación.

En un país como el nuestro ese derrotismo se refleja en el cada vez más elevado índice de suicidios, cuyos principales actores son jóvenes y niños que se dejan vencer ante los primeros problemas de la vida. Por eso resultan confortante aquellos ejemplos de coraje que demuestran algunas personas, como Ixora Herrera, que a pesar de las adversidades de la vida se trazan metas positivas y luchan a brazo partido para lograrlas.

Ixora Herrera es una joven campesina de 24 años a quien el parto por cesárea de su segundo hijo, hace tres años, la marcó para siempre. La aplicación emergente de una raquídea la dejó con problemas de Aracnoiditis o parálisis en sus miembros inferiores.

Un mes después de dar a luz perdió definitivamente la habilidad natural de caminar y con ello también perdió el respaldo del hombre que engendró a sus hijos. Sin embargo, meses después tocaron a su puertas, en la comunidad de Solonlí, dos mujeres que habían tenido información de su existencia.

“Nos habían dicho que como Ixora era una parapléjica, pues no había nada más que hacer, pero al hacerle el chequeo de rutina miramos que todavía tenía movimientos en el dedo gordo de su pie derecho y dijimos: algo podemos hacer para su recuperación”, recordó Mariela Valladares.

Mariela, al igual que Luz María Corrales, son las dos fisioterapeutas del hospital Pastor Jiménez de Jalapa, egresadas del POLISAL de Managua, ambas consideran como su mayor orgullo a Ixora, a quien se proponen en un futuro no muy lejano hacerla caminar.

Las dos especialistas se inspiran en la fuerza de voluntad de la muchacha campesina que por muchas caídas que haya sufrido en sus ejercicios diarios lucha con denuedo contra la adversidad, además del orgullo que les causa tener la clínica de rehabilitación más moderna y completa del norte del país.

Las barras paralelas, bicicletas, una banda sin fin, equipos de electro-estimulos, ultrasonido, un simulador de escaleras, poleas, muletas, bastones, un juego completo de pesas de mano, camillas terapéuticas y canapé para casos de parálisis cerebral infantil son los materiales en su mayoría donados por la Iglesia Metodista de Mineessota (EUA) y rehabilitado por el otrora Ministerio de Acción Social, que sitúan a la clínica del hospital de Jalapa como una de las mejores del país.

Esa clínica se ha convertido en la casa de Ixora por casi dos años con sus respectivas vacaciones, para que comparta ratos con su familia y sus hijos que con mucha voluntad se los cuida su mamá. No se queja del apoyo de los suyos “porque en ningún momento la han dejado sola y siempre le inspiran confianza y ánimo para no claudicar”, comentó Luz Marina.

ARTESANIAS DE PINO PARA SOSTENER A SUS HIJOS

De poco hablar, Ixora se moviliza por el hospital en su silla de ruedas. De lunes a viernes son obligatorios sus ejercicios por cuatro horas diarias y en sus ratos libres teje artesanías con hojas de pino.

De sus mágicas manos brotan canastas, floreros y sombreros de todo tamaño que vende en el mismo lugar a precios que van desde 15, 50 y 80 córdobas para mantener a sus dos hijos, de siete y tres años respectivamente.

Después de año y medio en bregar en la clínica de rehabilitación del hospital de Jalapa ya camina por si misma en las barras paralelas, mueve sus piernas cuando se lo piden y hace sus movimientos en la bicicleta.

Su meta es simple y concreta: volver a caminar. “Lo hago por mis hijos y por mí misma porque quiere ganas quedar el resto de mi vida en una silla de ruedas”, reflexionó Ixora muy segura de lo que respondía, al tiempo que agradecía a Mariela y Luz María, ya que si ellas no hubieran aparecido en su vida, “jamás lo hubiera logrado”.  
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