Opinión
Hay que dignificar la Administración de Justicia
 | La justicia no tiene un
grado de confianza
dentro de la sociedad,
como consecuencia de las actuaciones impregnadas
a veces de intereses políticos o económicos que se les
señala a nuestros jueces o magistrados en casos
concretos y públicos |
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Eddy E. Martínez R.
Administrar justicia es una responsabilidad que conlleva la aplicación correcta de un sistema jurídico y la confianza que tienen los ciudadanos en la justicia. Si por cosas de la vida misma el encargado de administrar justicia no acata lo establecido por el sistema jurídico en sus procedimientos naturalmente la confianza tiende a desaparecer en la sociedad organizada. Administrar es dirigir, es aplicar la verdad jurídica, es comprobar lo alegado y conceder la razón a quien la tiene.
Los jueces y magistrados como administradores de justicia tienen que cumplir con lo que manda la ley y dentro de sus funciones gozan de total autonomía e independencia de otros funcionarios, pero eso no significa que sean autónomos e independientes de la Ley. En otras palabras en la sustanciación de un proceso judicial el juez o magistrado tiene que cumplir con todas las etapas procesales para tener un conocimiento pleno y total de los hechos y poder dictar una resolución o sentencia judicial.
Existen casos en donde se observa sin mayores análisis a quien asiste o no la razón, lo que no significa omisión de procedimientos; pero en otros casos es preciso que se profundice en las investigaciones cumpliendo también con todas las diligencias exigidas por la ley para una mejor apreciación legal y así no dejar dudas sobre lo sentenciado.
En nuestra Nicaragua, la justicia no tiene un grado de confianza dentro de la sociedad, como consecuencia de las actuaciones impregnadas a veces de intereses políticos o económicos que se les señala a nuestros jueces o magistrados en casos concretos y públicos y eso se ha proyectado negativamente a nivel internacional y a procederes indebidos de procuradores y abogados.
La pureza jurídica de la Administración de Justicia es una utopía. Es como querer vivir en un paraíso terrenal bíblicamente hablando. Pero todos los nicaragüenses tenemos que seguir denunciando públicamente todos aquellos actos de jueces, magistrados, procuradores y abogados que empañen la justicia, sin caer naturalmente en la venganza particular por razones no jurídicas. Dignificar a nuestro Poder Judicial es un trabajo arduo, concienzudo y sobre todo profesional. El derecho existe para salvaguardar a los ciudadanos y al Estado mismo. Nuestro Poder Judicial conforme las leyes debe corregir los errores voluntarios o no de nuestros administradores de justicia en sus actuaciones y la sociedad en su conjunto debe depositar un voto de confianza en el sistema judicial para mejorarlo.
El autor es abogado y notario. 
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