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JUEVES 20 DE JULIO DEL 2000 / EDICION No. 22075 / ACTUALIZADA 10:50 pm
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Opinión - Economía
La Reforma de pensiones en América Latina

Oscar A. Cuadra Jirón*

A partir de la década del 80, el tema de política social más debatido en América Latina, ha sido la Reforma al Sistema de Pensiones. Es probable que estas discusiones se van a prolongar por algún tiempo más, puesto que los resultados se van a ver, hasta que salga la primera generación de jubilados. Después de 18 años de iniciada la Reforma en Chile, el debate continúa con el mismo vigor e interés de los primeros años. El debate se ha prolongado, incluso, a los países industrializados de Europa Occidental y los Estados Unidos.

Existen diferentes criterios y puntos de vista de los organismos internacionales como el BM, el BID, la OIT, la CEPAL, la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS), entre otras, sobre la Reforma de Pensiones y su impacto en la economía nacional de cada país. Sin embargo, es importante señalar que entre estos organismos internacionales existe consenso, en cuanto a las debilidades y defectos del sistema público de pensiones; pero persisten algunos desacuerdos en cuanto a las soluciones que se han propuesto, para enfrentar la crisis de la Seguridad Social en nuestros países. La OIT y la AISS, por ejemplo, favorecen el “perfeccionamiento” de los sistemas vigentes, para que la seguridad social no pierda sus valores de solidaridad, equidad, universalidad, etc. dentro de los cambios proponen el aumento de la edad de retiro, la eliminación de los regímenes de privilegio, la reducción de gastos administrativos y mejor control sobre la evasión y la mora.

El Banco Mundial, que apoya una reforma estructural profunda del sistema de pensiones, juzga positivas estas medidas, pero las considera insuficientes, para poder resolver el problema de fondo, que es básicamente el económico y el financiero. La principal característica del sistema antiguo era que operaba como un sistema de reparto: los imponentes activos financiaban las pensiones de los retirados. Los fondos fueron administrados en forma deficiente. Se generó un déficit importante que llevó a aumentar las tasas impositivas hasta un 50 por ciento. Las altas tasas impositivas, generaron un alto porcentaje de evasión. Los fondos recaudados no eran suficientes para cubrir las pensiones de los retirados. El fisco cubría los déficit.

Por las razones anteriores, el Banco Mundial propone el cambio total del sistema antiguo, por uno de capitalización individual. Al sistema de capitalización individual se le conoce como la “privatización del sistema de pensiones”, sin embargo, algunos especialistas consideran que esta conceptualización no es correcta, porque en la práctica, si bien el esquema es financiado por los trabajadores y los fondos son administrados por Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), el Estado interviene en cuanto a la regulación de la demanda (al obligar a cotizar); y la oferta (al supervisar el rol de la AFP’s); financia pensiones (en el caso de pensiones asistencial y complementarias), y por último, administra y financia el sistema previsional antiguo.

El nuevo sistema de pensiones se basa en la capitalización individual de los trabajadores. La suma de las cuentas de ahorro previsional obligado, constituye un Fondo de Pensión. Los fondos son administrados por entidades privadas (AFP), las cuales buscan obtener rentabilidades que permitan incrementar al valor del fondo. Entre otras características relevantes podemos enumerar que existen pensiones mínimas garantizadas por el Estado; hay libertad de elección para el afiliado; se contemplan jubilaciones anticipadas; se da una reajustabilidad automática de las pensiones; existe un seguro de invalidez y sobrevivencia; el sistema es fiscalizado por una Superintendencia y se fija un límite de inversión por instrumentos. En principio, este nuevo sistema incluye elementos de solidaridad, y resulta más justo, puesto que hay una coherencia entre aportes y beneficios.

La implementación del sistema de capitalización individual en países como Uruguay, han encontrado resistencia entre los trabajadores. Sin embargo, a través del debate, la consulta y el consenso, han optado por un modelo intermedio, entre el reparto y el de capitalización individual. Este es el modelo mixto. El sistema mixto es reciente, por lo que sus resultados se verán a largo plazo, tal vez dentro de cuarenta años, ya cuando esté más maduro y evolucionado el sistema. Por el momento, sólo se puede hacer un análisis parcial y provisorio respecto a su funcionamiento. Algunos analistas creen que el problema del sistema mixto es que el Gobierno de turno puede caer en la tentación de darle más fortaleza al sistema de su preferencia, creando un desequilibrio en el sistema total, en perjuicio de los afiliados y pensionados. Un gobierno de izquierda, optaría por el sistema público de pensiones, sin importarles las consecuencias que tendría esto, en la economía nacional. En conclusión, en este debate, la balanza se inclina, a favor de los que apoyan una reforma estructural profunda en el sistema de pensiones. Es decir, hay que optar por el sistema de capitalización individual.

* Economista.  
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