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JUEVES 20 DE JULIO DEL 2000 / EDICION No. 22075 / ACTUALIZADA 10:50 pm
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Opinión - Economía
A propósito de las estadísticas y la medición de la pobreza en Nicaragua

María Rosa Renzi

I de II partes

Lo que motiva este artículo es la publicación de algunas opiniones aparecidas en los medios de comunicación escrita en los últimos días. Considero que el debate público sobre las cifras publicadas en diversos medios y por diversas fuentes, es útil y ayuda a aclarar conceptos y eso es lo que pretendo con esta reflexión.

El avance de las ciencias sociales y su vinculación con la ciencia económica, ha permitido un desarrollo instrumental rico aunque no suficiente para entender la complejidad de los procesos sociales, económicos, políticos y culturales y particularmente lo que se refiere a la subjetividad de las personas. En las últimas décadas la combinación de métodos cuantitativos con los cualitativos, ha permitido avances importantes en el conocimiento y la profundización de los procesos y problemáticas sociales en cualquier sociedad.

En el último Informe de Desarrollo Mundial, el PNUD dedica el capítulo 5 al uso de los indicadores para exigir responsabilidad en materia de derechos humanos, y señala que “el desarrollo y el uso de indicadores respecto de los derechos humanos se hallan en el sector más avanzado de la defensa de los derechos humanos”. Plantea también que “el desarrollo de los procedimientos de rendición de cuentas crea nuevas e importantes oportunidades de reunión de información”.

Estamos entonces ante un sistema de información, que aunque no es nuevo, su mayor difusión y utilización permite fomentar ciudadanía y crea condiciones para más seguimiento, mayor conocimiento y por tanto, también más poder y autonomía para la toma de decisiones a todos los niveles.

¿Para que sirven los datos?

Como lo señala el mismo Informe de Desarrollo Humano Mundial, los indicadores y las estadísticas permiten:

* Formular mejores políticas y vigilar los procesos realizados

* Determinar los efectos no deseados de leyes, políticas y prácticas

* Determinar qué actores están influyendo en la realización de los derechos humanos.

* Poner de relieve si esos actores están cumpliendo con sus obligaciones

* Advertir con anticipación las posibles violaciones y adoptar medidas preventivas

* Fortalecer el consenso social respecto de decisiones difíciles que deben adoptarse frente a los limitados recursos

* Sacar a luz pública cuestiones de violación de derechos y que son desatendidas o silenciadas.

No cabe duda que el uso de información objetiva, confiable y oportuna alimenta el debate público y al ser ésta más transparente, contribuye a crear un ambiente de diálogo franco, condición básica e imprescindible para el logro de una sociedad equitativa, donde todas las personas tengan el derecho a ser informadas y, con la información disponible, proponer medidas, acciones y proyectos que contribuyan al bienestar de su comunidad.

ACERCA DE LA MEDICION DE LA POBREZA EN NICARAGUA

El tema de la pobreza, reconocido por todos como el principal problema que enfrenta Nicaragua, requiere también ser abordado desde una visión multidimensional. La pobreza no es más que la manifestación clara de diferentes niveles de oportunidades a las que tienen acceso las personas y por lo general está asociada a factores demográficos, patrimoniales, educativos y ocupacionales.

La falta de participación y la ausencia de libertades, son otras expresiones de la pobreza, sin embargo, es muy posible que sean los factores antes mencionados los que por procesos acumulativos van, poco a poco, marginando cada vez más a sectores poblacionales que finalmente son excluidos de los procesos económicos, sociales y políticos en el país.

Las metodologías de medición de la pobreza en sus diferentes acepciones involucran por tanto diversas variables e indicadores para su medición y, por tanto, en dependencia de lo que se quiera estudiar, también las metodologías varían y, como es obvio, también sus resultados son divergentes.

En los últimos 15 y 20 años, los organismos internacionales y los gobiernos han venido instrumentando acciones orientadas a mejorar sus bases estadísticas que den cuenta mejor de la situación de los países. En ese contexto, las encuestas de hogares se han constituido en un instrumento valioso y útil para conocer mejor la situación de la población y éstas se han venido mejorando cualitativamente.

En Nicaragua desde 1997, el PNUD junto con otras organizaciones de la comunidad internacional como BID, BM, Suecia, Noruega, Dinamarca y FNUAP, hemos venido trabajando en lo que se conoce como el proyecto MECOVI que es un sistema integrado de encuestas de hogares para la medición de las condiciones de vida de la población. Como parte del Proyecto, la encuesta de hogares de nivel de vida de 1998, se ha realizado dentro de los parámetros que utilizan otros países con el fin de permitir las comparaciones. Es decir, si bien las encuestas son útiles para medir tendencias al interior de un país, también en la medida que la metodología lo permite, son importantes para comparar la situación de un país o población con relación a otros países, elemento que se vuelve de mayor importancia en el actual proceso de globalización.

En Nicaragua, los métodos más utilizados para medir la pobreza han variado según el tipo de políticas económicas y sociales prevalecientes en cada momento. Así en los años 80, el método de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) tenía mayor importancia, pues el acceso a vivienda, a servicios básicos y las condiciones de hacinamiento y nivel educativo de las personas, dependía en buena medida de las políticas gubernamentales que intentaban garantizar dichos satisfactores. En la década de los 90, cuando se introducen los cambios en las políticas económicas y se le otorga un papel más preponderante al mercado, el método de ingresos fue más útil para medir la pobreza. Pues ésta, en gran parte, está determinada por las posibilidades que tienen las personas para tener un ingreso que les facilitara un cierto nivel de bienestar.

En los últimos años, el BM ha venido desarrollando la metodología del agregado del consumo, considerándolo de mayor confiabilidad que los ingresos monetarios por las posibles subvaloraciones que hacen las familias. Esta metodología consiste en una valoración del consumo de las personas relacionadas con las necesidades nutricionales mínimas y un gasto adicional para cubrir otros servicios como salud, educación, vivienda, etc.

Esta última metodología es la que el Gobierno de Nicaragua ha tomado por el diseño de la Estrategia de Reducción de la Pobreza, la que forma parte de la matriz de seguimiento del Programa Reforzado de Ajuste Estructural del FMI y de las condiciones establecidas por el FMI y BM para acordar que Nicaragua entre en el Punto de Decisión en el marco de la Iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC).

Más recientemente el PNUD ha venido midiendo el índice de pobreza humana que se refiere al nivel más bajo de privación de las personas, medida por la relación de personas que no viven más de 40 años, y la falta de acceso a salud, educación y saneamiento.

Todos los métodos son insuficientes por sí mismos y en la práctica cada uno mide cosas diferentes. Para una medición objetiva debiéramos de desarrollar una metodología que conjugue los resultados de los diversos métodos existentes y posiblemente innovando con otras variables o indicadores, cosa que aún no ha sido posible hacer.

Por ello, considero que una reflexión nacional sobre este tema, pudiera aportar elementos que de manera científica allanara el camino para encontrar una metodología que responda de manera más adecuada a las necesidades de las y los nicaragüenses.  
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