Entrevista Dominical
William Abdalah, candidato a alcalde por el MUC: “La militancia evangélica nos dará 90 mil votos”
FABIAN MEDINA fabian.medina@laprensa.com.ni
Al igual que Lewites, el origen de Abdalah se ubica en la llegada a Nicaragua de un migrante árabe, en este caso palestino, que se asentó, casó y estableció negocios en nuestro país. El árabe Abel Abdalah, llegó en los años 20. Vivió en Masaya, Matagalpa y Chinandega, donde todavía, a sus noventa años, dirige un negocio. Se le recuerda como un hombre bueno al comercio, al juego y las mujeres. Estas dos últimas aficiones le hicieron perder toda su fortuna, hasta quedar en la calle.
William Abdalah, es uno de los tres hijos del tercer matrimonio del Abel, el árabe. A diferencia de sus dos hermanos mayores, William nunca conoció Palestina, porque cuando tuvo la edad para viajar, su padre estaba en la ruina, e hizo sus estudios de medicina con créditos estudiantiles en una universidad de Nicaragua.
Ahora, el doctor William Abdalah tiene 45 años, tres hijos, fue director del Hospital Bautista durante once años, y apuesta al “militante” voto evangélico para ganar la Alcaldía en estas elecciones.
Como todas las personas de origen árabe, sueña en conocer algún día la tierra de su padre.
—¿Usted ha estado vinculado al movimiento palestino?
No, he participado antes. Había una organización aquí que se llamaba el Club Arabe. Más que todo reuniones sociales. Ya después vino la desbanda por la revolución, etc., eso se acabó. Ya sólo los que nos quedamos en Nicaragua son los que nos vemos con relativa frecuencia”.
—¿Ha ido a Palestina?
“Todavía no”.
—¿Piensa ir?
“Ese es el anhelo, estar por aquellos lados. La verdad es que mi padre tuvo dinero y lo desperdició jugando y con mujeres. Mis hermanos mayores fueron a estudiar a Palestina. Ellos se quedaron ahí varios años hasta que aprendieron el idioma, conocieron las costumbres y luego regresaron a Nicaragua. Ya mi generación no pudo irse. No había dinero para eso”.
—¿Cómo es eso que gastó su fortuna en juego y mujeres?
“El era jugador de dados y de naipes. ¡Terrible! De los que gastaba cualquier cantidad de dinero en una noche de juego. El habla de que llegaba a perder hasta 20 mil dólares en una noche, al punto que terminó en la calle. Perdió todo su capital jugando. Se llama Abel Abdalah. La solidaridad de los árabes hizo que este señor se volviera a levantar, montara una tienda, y a pesar de sus años todavía tiene un negocio en Chichigalpa”.
—¿Cómo llegó usted a estudiar medicina?
“No sé de dónde me salió, porque mi padre era casi analfabeta. El vino aquí sin haber estudiado nada. Y desde que yo tengo uso de razón siempre quise ser médico. Al final de la secundaria pasamos dificultades económicas. Mi papá quedó muy deprimido económicamente, luego mis padres se separaron, yo me fui con mi mamá que tenía mucho menos posibilidades económicas que él. La señora cosía ropa para mantenernos a nosotros. Conseguí con Educrédito un préstamo educativo que me financió la carrera y con eso pude estudiar del 72 al 77”.
—Herty Lewites es de origen judío. Van dos pueblos rivales...
“No, pero no es una lucha ideológica”.
—Pero es curioso que un palestino y un judío estén peleándose la Alcaldía de Managua.
“En cierto modo sí, es un poquito simpático”.
—¿Ha hablado alguna vez con Herty?
“Sí, hace poco. Precisamente en una fiesta de árabes. Me habló de su campaña, del costo de su campaña, me dio algunas instrucciones de no dejarme engañar de los políticos. Interesante que me lo diga un político. Pero, aparte de eso sólo lo conocía de referencia”.
—¿Hablaron del problema judío palestino?
“No, para nada”.
—¿Este es un tema en el que usted diría que no es militante?
“Yo creo que los pueblos tienen derecho a vivir en paz, y los palestinos tienen derecho a tener su territorio igual que los judíos. Lo malo fue que en el 48 cuando forman el Estado judío las Naciones Unidas le quitan a los palestinos sus tierras. Y los dejan sin nada. A raíz del 48 es que comienza la pugna entre estos dos pueblos que ha llegado hasta ahora. Ojalá las conversaciones que se están dando ahora en Washington puedan fructificar y puedan los dos pueblos vivir como hermanos. Si lo vemos desde el punto de vista religioso ahí va a haber pugna siempre. Porque los judíos reconocemos que son el pueblo escogido por Dios, y los palestinos tienen derecho a su territorio porque ellos han vivido ahí por mucho tiempo”.
—Usted apareció inesperadamente marcando en las encuestas. ¿Cómo explica esa aparición porque en la arena política William Abdalah es un perfecto desconocido?
“Esta situación implica la necesidad de una alternativa. Hasta ahora hemos vivido a merced, o en manos de políticos de carrera que ya nosotros sabemos cómo actúan, y cuáles han sido los resultados de su trabajo político. Por otro lado, los cristianos hemos estado marginados de la política. Fuimos enseñados, particularmente los evangélicos, a no participar en política porque esto era muy sucio, entonces, aquél que se involucraba en política estaba siendo copartícipe de la corrupción, por esa razón es que los evangélicos que somos más militantes que los católicos, nos hemos visto apartados de la política”.
“Sin embargo, de repente entramos en una situación de reflexión, al principio de forma individual, y posteriormente fuimos juntándonos individuos de diferentes profesiones y oficios, y ahí fue que surgió la idea de un partido político, conformado fundamentalmente por cristianos, no necesariamente evangélicos, pero que en este momento tiene mayoría evangélica. En un momento dado yo era parte del directorio del partido y se me pidió que corriera por la Alcaldía de Managua”.
—Este ha sido un movimiento bastante silencioso.
“Hemos sido forzados a esto por la falta de financiamiento. Estamos en desventaja en relación a los partidos tradicionales porque nosotros hemos tenido al mismo tiempo que organizar el partido y prepararnos para la justa electoral en un período relativamente breve”.
—¿Hay algún trabajo de base hecho para que usted haya aparecido en la última encuesta?
“Por supuesto. Para compensar nuestra falta de recursos financieros como para hacernos publicidad en los medios de comunicación masivos, hemos tenido que hacer un trabajo de hormiga. Meternos en las comunidades, hablar a la gente, entrar a los barrios, oír cómo la gente piensa, qué concepto tiene la gente de la política, qué solución ofrecen ellos mismos y, además de oírle, tratar de ayudarles en lo que se pueda. Yo soy médico y he estado apoyándolos en el aspecto médico. Además que a mí me conoce muchísima gente porque yo tengo muchos años de ser médico”.
—¿Con Camino Cristiano tiene alguna afinidad?
“Solamente desde el punto de vista espiritual. Pero nexos políticos no hay ninguno. Ciertamente hay algunos miembros del partido nuestro que pertenecieron a Camino Cristiano. Abandonaron esa agrupación política y cuando apareció nuestro movimiento vinieron a nosotros”.
—¿Estas comunidades religiosas que son la base de su movimiento político son las mismas que sostuvieron a Camino Cristiano?
“En cierto modo sí. Aunque nosotros hemos visto con un poco de sorpresa que también nos estamos llenando de ex sandinistas y ex liberales. Individuos que se han retirado de su partido, de alguna manera defraudados o decepcionados de la situación”.
—¿O sea que ustedes están recogiendo desencantados?
“La verdad es que nosotros somos un movimiento de brazos y puertas abiertas”.
—¿Camino Cristiano defraudó a las comunidades evangélicas?
“Los que se han venido son los que lo dicen. Ellos pensaban que el reverendo Osorno iba a jugar un papel diferente dentro de la Asamblea. El problema con el reverendo Osorno es que aparentemente no está cumpliendo lo que prometió”.
—¿Y usted qué opina del reverendo Osorno?
“Personalmente no le conozco. Nos vimos personalmente cuando él era director de Radio Ondas de Luz y yo estaba dirigiendo el Hospital Bautista. Tuvimos un par de pláticas hace muchos años, pero su trayectoria política no la conozco”.
—Pero usted debe tener alguna opinión formada de él aunque sea por lo que dicen los medios.
“Uno no puede arrogarse la voluntad de Dios, en el sentido de decir que Dios me dijo a mí que voy a ser tal y cual cosa. ¡Dios me libre de decir que Dios me dijo que voy a ser el alcalde de Managua! Yo lo que digo es que tengo fe, estoy en las manos de Dios y voy a llegar hasta donde él considere que debo ir”.
—¿Quién le garantiza a esa base cristiana que lo está apoyando que con ustedes no va a suceder lo que sucedió con Camino Cristiano que se volvió un grupo pro gobierno?
“No solamente al pueblo evangélico que ahora me está apoyando, sino a todos los managuas, yo lo que puedo garantizar es mi persona, William Abdalah. Los que me conocen saben que no he cambiado, desde que era estudiante hasta que he sido director del hospital (Bautista) he sido el mismo. No he cambiado. Hay que ser consistente con lo que uno cree, y eso es lo que yo le puedo garantizar a la gente, que yo voy a poner todo mi empeño como lo he hecho en mi ejercicio profesional de médico, para hacer que las cosas sí funcionen en Managua”.
—¿No estaríamos viendo con su entrada un enfrentamiento por la silla de la capital entre católicos y evangélicos?
“No, en lo absoluto. Yo tengo muchísimos amigos católicos. En mi práctica religiosa no soy excluyente, para mí tan cristiano es un católico como un evangélico. Es cierto que tenemos diferencias doctrinales, por ejemplo, en la cuestión de las imágenes. La Biblia es muy clara en relación a eso, los católicos le dan una interpretación a eso, pero lo que se trata es buscar cosas que nos acerquen antes de las diferencias que puedan alejarnos. No tocamos ese tema y nosotros podemos ser hermanos y adorar al mismo Dios. No veo un problema ideológico en ese sentido”.
—¿Cómo haría un alcalde evangélico, por ejemplo, con las fiestas de Santo Domingo, donde tradicionalmente es el alcalde el mayordomo y quien dirige la fiesta?
“Para mí hay que respetar la Constitución que dice que el Estado es un Estado laico, y que hay separación de la Iglesia del Estado. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Las actividades religiosas las deben dirigir los religiosos y las actividades públicas las deben dirigir los funcionarios públicos. Si me tocara dirigir la capital al momento de venir las fiestas de Santo Domingo, le pediríamos a las autoridades religiosas de Managua que se encarguen de dirigir las fiestas porque la Alcaldía no tiene nada qué hacer al respecto. En todo caso facilitar la seguridad de los ciudadanos, el orden que debe haber para que todo mundo pueda circular libremente, pero no dirigir la actividad religiosa”.
—¿Y financieramente le apoyaría?
“Si está dentro del presupuesto se tendrá que cumplir, por supuesto.
—Aunque usted diga que es un partido de pocos fondos algún gasto hace, ¿quién paga ese dinero?
“Este ha sido el aporte de los miembros del partido. A los que trabajamos, algunos que tienen negocios y demás, nos ha costado lo que hemos hecho hasta ahora. Hemos invertido bastante dinero en la tarea de organizarnos. Tenemos organizado incluso la Costa Atlántica, cosa que los otros partidos no la tienen, salvo el que está en el poder, por supuesto”.
—Usted dijo que los evangélicos son más militantes que los católicos, ¿con cuánta gente está contando usted?
“El censo del 95 hablaba de que en Managua hay una población de 150 mil evangélicos (en edad de votar) y si se mantiene la relación de las personas que participan en las elecciones, 70-80 por ciento, estamos hablando de 120 mil. Si asumimos que nosotros sí somos militantes, en el sentido de apoyar causas evangélicas, y que de esa cantidad tenemos el 50 por ciento, 60 mil serían gente que votarían por nosotros”.
“Luego se ha estimado, no es invento mío, que una persona evangélica es capaz de influir en hasta cinco personas no evangélicas en términos de sus proyecciones hacia la comunidad. Si esto es así, y tenemos alrededor de 60 mil personas que pueden votar por nosotros, pensando que en el 20 por ciento de estos cinco, estaremos llegando como a noventa mil. ¿Con cuántos votos ganó la Alcaldía el Partido Liberal en el 96? 112 mil. Ahora, con esta polarización, sobre todo con la amnistía de Guadamuz, y que en desquite los sandinistas impidan la inhibición de Pedro (Solórzano), ellos se van a repartir un montón de votos. Si los evangélicos, que somos más consistentes y seguimos con esta línea que le estoy mencionando, pudiera ser que con 90 o cien mil votos ganemos la Alcaldía”.
—Pero entre los evangélicos hay liberales, sandinistas y otros que también son fieles a su partido.
“Así es. Pero fijate, que antes que ser fieles a asuntos políticos somos más fieles a asuntos religiosos. Por eso le digo, que siendo objetivos, bajándole porcentajes considerables, nosotros tendríamos unos 90 mil votos. Tenemos muy buenas perspectivas de ganar la Alcaldía. Es lógico que la propaganda va a influir y nosotros no contamos con todo el capital que cuentan los liberales y sandinistas y esto nos pone en desventaja. Y aun más, el hecho de que Camino Cristiano no haya llenado las expectativas de muchos evangélicos también nos pone en desventaja. Ya no sólo se trata de convencer a la gente de votar por un candidato evangélico, sino revertir la imagen negativa que nos ha quedado después de la experiencia anterior”.
—¿Con que otros políticos ha hablado además de Herty?
“De los candidatos actuales, ninguno”.
—¿Daniel Ortega?
“No, nunca”.
—¿El doctor Alemán?
“Bueno, al doctor Alemán lo conozco desde que yo era chavalo, porque su familia vivía en León y yo estudié la secundaria en León, entonces yo visité su casa. Cuando él fue alcalde, llamó en una oportunidad a líderes evangélicos para dialogar. El se acordó, tal vez no de mí sino de mi familia, y a partir de ahí hicimos amistad y tuve acceso a algunas gestiones de parte del hospital y de mi barrio”.
—¿Ha habido algún acercamiento en esta campaña?
“No, para nada”.
—¿Con la Tercera Vía?
“Tanto con el Partido Conservador como con la Tercera Vía, el partido nuestro tuvo pláticas tratando de armonizar, no solamente conceptos políticos, cuanto posibilidades de uniones en candidaturas. Hasta ahora no se han concretado ninguna de ellas. Nosotros seguimos corriendo solos en la campaña”. 
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