Lectura Dominical
“Jesús nos envía a predicar, liberar y curar”
Pbro. Silvio Fonseca Martínez
Lecturas Bíblicas: lectura del Profeta Amós 7,13-15/Ef.1,3-14/Marcos 6,7-13
El final del evangelio de hoy resume la esencia de la evangelización y el ministerio apostólico; esta tarea Dios se la encomendó al Profeta Amós y Jesucristo la confía a los doce. La predicación no consiste en palabras vacías sino que por sí misma tiene el poder de liberar y curar tanto los males como las enfermedades.
Los elementos que aparecen en el relato evangélico, son importantes para interpretar la autenticidad del evangelizador y de su mensaje; en efecto, el Señor exige una renuncia y liberación al enviado; los bienes materiales son un obstáculo para entregarse totalmente al Reino de Dios; de ahí que los consagrados en la vida religiosa hacen el voto de pobreza que significa no sólo a poseer todo en común, sino la disponibilidad de abandonar su tierra y evangelizar donde la Iglesia lo envía. El evangelizador debe igualmente andar liviano y caminar rápido, de ahí la simbología del bastón, las sandalias y conformarse con una túnica.
Siempre habrá un misterio en la elección divina, como la demuestra Amós en este día; él ni es profeta, ni hijo de profeta, sino un sencillo pastor y cultivador de higos (Am.7,15); lo que menos estaba en sus planes era la profecía. Esto sucede en la vida real, muchas veces nos desempeñamos en lo que menos nos gusta y en lo que menos estábamos preparados: ¿Cuántos se graduaron en una profesión y se desempeñan en otra? Una situación análoga sucede en la vida cristiana. Es interesante ver en el aspecto humano del profeta la evasión y la excusa que muchos tenemos por lo general a flor de labio, cuando se nos quiere encomendar una misión, en la que no queremos o nos sentimos incapaces y respondemos inmediatamente: “yo no puedo” o “yo no soy el indicado”.
La coherencia de vida es una condición indispensable que el Señor nos pide para la eficacia de la evangelización, como alguien decía, tal vez sólo el evangelio de nuestras vidas será el que los hombres puedan entender. Humildemente debemos de reconocer que la “instalación y la comodidad”, constituyen uno de los graves pecados en el cristiano; hay muchas cosas que nos atan, que no nos permiten caminar, ni mucho menos caminar ligero para el anuncio del Reino; el cristianismo no es de escritorio; a veces corremos el riesgo de convertirlo en un escritorio burocrático; no, el cristianismo es esencialmente misión. Sería importante revisar nuestros perfiles de las Pastorales y enfocarlos a la misión; un movimiento, un programa, una pastoral que no se abra misioneramente al mundo y a la Iglesia tiende a la esterilidad espiritualidad y peligra morir por su propio peso; por eso no debemos de desaprovechar cualquier medio posible que esté a nuestra disposición. 
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