Dramáticas historias de la tragedia sísmica
Fue horrible, todo retumbó
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La señora Rosa Eusebia Arias, sufrió trauma facial y fractura en el tobillo izquierdo. |
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PEDRO J. VINDELL MATUS CORRESPONSAL
GRANADA.– Doña Paula Rodríguez Cárdenas, de 55 años, reflejando pánico en su rostro, temerosa por la dura experiencia que vivió, entre sollozos decía en Sala de Observación del Hospital Amistad Japón Nicaragua: “¡fue horrible, fue horrible, todo retumbó!, y exclamaba “no quiero morir aplastada”.
Ella resultó lesionada durante el primer temblor terráqueo del jueves a la 1:30 de la tarde que se estremeció la ciudad de Masaya, Granada, Rivas y la zona norte y segoviana de Nicaragua y cuyo epicentro, según las informaciones del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), fue en Quebrada Honda, en la comarca de la Laguna de Apoyo.
Doña Paula se encontraba en la cocina de su casa en la comunidad El Hatillo, con su esposo Manuel Carballo Muñoz (60), que resultó con golpes en la mano izquierda y el pie del mismo lado, afirmó la joven Ana Julia Cárdenas Poveda (22) sobrina de la afectada quien resultó con una herida y fractura en la pierna izquierda.
La muchacha explicó que a esa hora bordaba unas sábanas para niños junto a su prima Maritza Carballo.
Nosotros vendemos cosas bordadas en el mercado de Masaya, dijo la joven, para recordar que cuando sintieron el primer retumbo quedaron paralizadas.
Indicó que todo quedó fuera de su lugar, el televisor saltó en pedazos, un espejo grande en la sala de la vivienda, una radiograbadora y todos los adornos en la casa construida de piedra cantera se destruyeron.
El techo de la casa se desplomó, expresó y agregó que cuando su tía doña Paula picaba un hueso con carne de res para hacer la sopa, como si fueran de algodón las piedras canteras volaron por los aires, unas para adentro del inmueble y otras hacia la calle.
Los temblores siguieron, manifestó la joven, y en una camioneta trasladaron a la señora hasta el hospital de Granada por estar más próximos. “Mientras las cosas se derrumbaban quedé debajo de la puerta, vi cómo se movía el ropero”, relató Ana Julia.
SALVE A MIS HIJOS Por su parte José Eugenio Dávila Ruiz, de 47 años, en la misma sala hospitalaria cuidaba a su hijita de cuatro años Nohelia del Socorro Dávila Sánchez, quien presentaba una fractura en el pie derecho y lloraba asustada.
Narró que pudo salvar a sus vástagos Juan José (8) y Rudy José (9) con quienes estaba en la parte interior de la vivienda, también construida con piedras canteras en el Valle de La Laguna
Declaró que en ese momento estaba acostado en una cama descansando después de la faena de la mañana, su hijo de 18 años, Pablo, estaba afuera de la casa, de pronto “sentí el estruendo, la tijera se movía para un lado y otro, por lo cual salí rápidamente y logré sacar a los chavalos, a la niña le cayó un pedazo de piedra cantera de las paredes que se derrumbaron”.
Todo se cayó, los temblores fueron más seguidos y la gente comenzó a salir de sus casas, dijo, “cuando vi a mi niña herida me puse a llorar”, afirmó.
Mientras Rosa Eusebia Arias Pilarte, de 24 años, no pudo hablar, estaba dormida debido a los sedantes que le aplicaron para que se calmara sus nervios y los otros medicamentos para los fuertes dolores que sentía al ingresar a la emergencia del Hospital Amistad Japón Nicaragua, de Granada, hasta donde fue trasladada en un vehículo particular, embarazada, con trauma facial y fracturado el tobillo izquierdo.
Al centro de asistencia social también fueron llevados, con lesiones leves, Miguel Arias Flores, de cinco años; el niño Alfredo Robles Méndez (5), con golpes en la cabeza y raspones en la mano izquierda y Julia Magaly Ruiz Arias (2) con excoriaciones, los familiares los trasladaron a casa de parientes en esta ciudad.
GENTE EN LAS CALLES En esta ciudad la gente se mantuvo fuera de sus casas hasta después de la medianoche que se calmaron los movimientos telúricos, para el profesor Ricardo García que junto a otras familias permaneció sentado frente a las viviendas, “es mejor prevenir que lamentar”, él habita un inmueble de paredes de taquezal, techo de caña de Castilla y tejas de barro.
La gente en los barrios El Escudo y El Rosario se salió a las calles y se mantuvo por largas horas evitando cualquier percance, declaró Francisco Ramírez. Lo mismo hicieron vecinos de las mayorías de las casas en las demarcaciones norte y sur de la ciudad.
En las viviendas ubicadas a los lados de la carretera, salida a Masaya del hospital privado Cocibolca hacia el oriente, los habitantes permanecieron en su mayoría en las entradas de los garajes para vehículos y en los porches, los niños pequeños en camas y las personas mayores en asientos y colchonetas.
Los movimientos sísmicos se sintieron hasta casi la medianoche del jueves, se calmaron en las primeras horas de la madrugada del viernes.
Los más fuertes que hicieron bambolear las paredes de todas las casas granadinas y movieron techos y ventanas, se sintieron a las 6:10 de la tarde, el resto igual y unos pocos de baja intensidad hasta las 12 de la noche, todo mundo alerta.
Los fuertes sismos se sintieron a lo largo y ancho del Departamento de Granada, con mayor intensidad, incluso el que hizo temblar la tierra, las casas, los techos, paredes y ventanas de las viviendas a las 5:23 de la mañana del viernes, lo que provocó temor en los vecindarios.
Los habitantes de esta ciudad, en todos los sectores permanecieron toda la noche fuera de sus casas.
Del puesto de mando de la Policía informaron que los movimientos telúricos se mantuvieron durante toda la noche y los teléfonos de la institución estuvieron recibiendo numerosas llamadas de pobladores para indagarse sobre la situación y las medidas que se comenzaron a tomar desde el jueves en horas de la tarde para evitar el pillaje de los antisociales, no solamente en los barrios donde las casas quedaron solas, sino también en el mercado y en los establecimientos comerciales.
Comercio cerrado
El comercio amaneció cerrado ayer, unos pocos negocios únicamente abiertos. Las oficinas de la Alcaldía, delegación del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, ENTEL, ENACAL, ENEL, cerraron sus puertas, no había atención al público. Cinco casas destruidas en Diriá y 160 casas semidestruidas.
Daños en los balcones de la casa de Harold Sandino, en la calle La Libertad de esta ciudad, en una vieja casa de adobe No. 320 sobre esa misma calle, daño parcial en el alero.
En la Calle El Galillo, daños parciales en el techo y en una viga de la casa de Manuel Ibarra Lacayo, y en la casa de Enrique Urbina. Daños también en el costado sur de la Iglesia Xalteva, varios adornos de la parte superior cayeron al suelo. 
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