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DOMINGO 9 DE JULIO DEL 2000 / EDICION No. 22064 / ACTUALIZADA 12:30 am
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La verificación de firmas
Tienen que someterse al procedimiento

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LUIS E. BENAVIDES R.

Durante los primeros días de la verificación de firmas que el Consejo Supremo Electoral, realizara conforme mandato de la Ley, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), fue el primero en ser verificado por haber sido el primer partido en llenar ese requisito fundamental y fue así como el PLC entregó 232,000 firmas siendo la única organización política que pasó la prueba de control de calidad que se llevó a efecto bajo un muestreo aleatorio, ya que ni los conservadores, PLN ni el MSL (de Núñez), pudieron pasar dicho control por haber presentado mucho menos firmas, además que en honor a la verdad resultaron ser mucho más inconsistentes que las presentadas por el PLC.

Los fiscales de los tres partidos reprobados en el examen en mención cada vez que miraban las firmas de los liberales constitucionalistas gritaban al unísono: ¡esa firma es falsa, no coinciden los rasgos del ciudadano que aparece en la cédula con el que aparece firmando los liberales, que la anulen, que la invaliden y en fin con los rostros alegrísimos exclamaban que el PLC no pasaría el control de calidad y que por lo tanto no correrían en las elecciones!. El distinguido abogado Dr. Noel Vidaurre, en varias ocasiones con gran alegría y en voz alta, ronca y sonora gritaba el aforismo latino de los tiempos de Ulpiano y los pretores romanos: “Dura Lex Sed Lex” o sea “La Ley es dura pero es la Ley”.

Este servidor como fiscal nacional acreditado ante el Consejo Supremo Electoral por el PLC, acompañado del Lic. Allan Atha, Ing. Donoso Montealegre, y otros mas les dijimos que aceptábamos esas reglas del juego que dichos partidos estaban poniendo y pidiendo al Consejo que nos aplicaran con todo el rigor, les hicimos ver que nos estaban tratando en forma muy dura e injusta, gracias a Dios al final de cuentas y después de declarársenos muchas miles de firmas como invalidadas logramos alcanzar el porcentaje requerido, lo que consta en Acta que suscribieron todas las organizaciones políticas representadas por sus fiscales, firmando también los representantes de la organización de observación, ética y transparencia, cuyo presidente es el Dr. Carlos Tünnermann.

Cuando se procedió a la verificación de los restantes tres partidos que resultaron un verdadero y evidente desastre, pues tenían enormes cantidades de inconsistencias, entonces comenzaron a despotricar en contra del procedimiento seguido alegando fraude, pacto y una serie de argumentos anodinos al verse lejos del porcentaje de ley y sin más bolsones de firmas que examinar en su poder, agotaron sus reservas, al contrario del PLC que dejó guardadas y sin congelar todavía muchas miles de firmas en los sótanos del Consejo Supremo Electoral, bajo su custodia. Ofrecieron presentar miles de firmas más y no lo han hecho antes bien reunidos con movimientos desconocidos y sin ninguna representatividad piden entre otros dislates, que se reforme la Ley Electoral, que desaparezca ese odioso proceso de verificación de firmas y en fin una serie de peticiones fuera de orden, profiriendo insultos y amenazando con tomarse las calles, los parques y las avenidas de nuestras ciudades.

Alegan entre otras cosas que el del Consejo Supremo Electoral no tiene por qué verificar firmas que ya fueron autenticadas por notarios públicos, lo cual es falso puesto que conforme el Arto. 2387 del Código Civil de Nicaragua los Notarios no pueden autenticar firmas, sino que darle fecha cierta a los documentos privados que se les presenten y una vez protocolizados, por lo que los notarios en el caso que nos ocupa son testigos calificados únicamente a como nos enseñó en la Universidad de León el sabio jurista maestro de generaciones, Dr. Rafael Ortega Aguilar, de grata recordación, concepto reforzado por la doctrina notarial de otros países.

Concluyo diciéndoles a los señores representantes de los partidos, que hasta este momento no han podido pasar el Rubicón que recuerden las sabias palabras de los romanos que con tanta alegría y entusiasmo le escuché tantas veces decir al Dr. Vidaurre, que la ley es dura pero es la ley, recordarles también que ellos aceptaron desde el principio el procedimiento de verificación (que es lo correcto para evitar tomaduras de pelo), que quien se somete a un procedimiento determinado no puede a la mitad del camino alegar que ese procedimiento es incorrecto, malo, odioso, tequioso, engorroso, pactista y otras palabras trasnochadas como es el caso que nos ocupa, lo más saludable, maduro, sensato y correcto es presentar las miles de firmas más que se requieren para celebrar la pasada del río y gritar al otro lado del mismo: “Alea Jacta Aest”, “La Suerte está echada”.

El autor es fiscal nacional del PLC.  
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