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DOMINGO 9 DE JULIO DEL 2000 / EDICION No. 22064 / ACTUALIZADA 12:30 am
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El Evangelio de hoy

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PBRO. SILVIO FONSECA MARTINEZ

Todos honran a un profeta, menos a los de su tierra
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 6, 1-6.


En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga; y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro:

“¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón?, ¿no vive aquí entre nosotros sus hermanos?”.

Y estaban desconcertados. Pero Jesús les dijo:

“Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa. Y no puedo hacer allí ningún milagro, sólo curo a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente.

Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos”.

Palabra del Señor.




“Dios no desconcierta”

Lecturas Bíblicas: Ezequiel 2, 2-5/Cor. 12, 7-10/San Marcos 6, 1-6.

Las tres lecturas de hoy presentan un orden lógico del tema que elegí para este domingo. En la primera lectura el Profeta Ezequiel es enviado a un pueblo rebelde, pero Dios manifestará su poder; en la segunda, Pablo se enorgullece de sus debilidades porque ahí Dios manifestará su fuerza; en el Evangelio, Jesús desconcierta por su condición social! ¿no es éste el Hijo del carpintero? En todo ello están los planes de Dios que piensa diferente a los hombres.

Con todo lo anterior, el evangelista Marcos quiere enseñar el mesianismo de Jesús, un verdadero profeta, ungido de Dios que predica con sus palabras y ejemplo, ahí en su humildad está Dios mismo hablando a los hombres. Esta verdad es más que suficiente para aplicarla a los criterios humanos, que tiene la tentación de apreciar solamente lo grande, personalidades, apellidos etc. y despreciando muchas veces lo humilde, lo ignorado.

Entrando en la mentalidad de aquella multitud que estaba desconcertada al oír a Jesús, simplemente se preguntaban ¿qué puede éste enseñarnos? Esta reflexión tiene una gran enseñanza para todos, tentados por la vanidad, el orgullo y la autosuficiencia de creer que lo sabemos todo, y peor aún creer que otro que esté debajo de mí pueda enseñarnos. ¿Aceptaría un jefe que su subalterno le pueda enseñar? ¿aceptaría un padre de familia que su hijo le pueda enseñar?, ¿aceptaría un maestro que su alumno le pueda enseñar?.

Sin dividir la naturaleza humana y divina de Jesús, el Evangelio de hoy nos presenta una figura humana clásica de Jesús; aquí se lee el desprecio, la discriminación y el fracaso de cualquier ser humano; movido por la envidia o el simple odio, que no admite la superación del otro; por otra parte la enseñanza de prepararse también para el fracaso y no sólo para el éxito. El evangelista dice que ahí no puede hacer ningún milagro (Mc. 6,5).

En mi opinión personal el evangelio de hoy también podría aplicarse a muchos nicaragüenses que un día abandonaron su Patria y que a su regreso los vemos como extranjeros; a veces la conducta de muchos patriotas que han vivido en mejores condiciones, aprendido otro idioma, y con la adquisición de acentos diferentes a los nativos y peor a veces, cuando se expresan mal de la tierra que los vio nacer, les hacen ganar el rechazo de los compatriotas.  
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