Lectura dominical
Consecuencias sociopolíticas y económicas de la encarnación
Ministerio Arquidiocesano de Predicación “Madre de la Nueva Alianza”
Nadie puede negar, a menos que quiera hacerlo por mero capricho, que la Encarnación de Jesucristo, Dios y hombre verdadero, cambió el rumbo de la historia de la humanidad, no hay filosofía, religión o sistema político alguno que ofrezca al hombre una vida y una verdad tan elevada y dignamente como el Cristiano, ni una liberación tan auténtica y plena que satisfaga tanto las más profundas y legítimas aspiraciones humanas como la salvación traída por Jesús al mundo.
Con la gracia de la Vida Divina, el Señor nos recupera el sentido exacto de la vida humana, ya que la amistad con Dios restablece la amistad entre los hombres, por lo mismo la Encarnación que nos trae la redención, reviste consecuencias sociales, políticas y económicas, dignas de meditarse en este Adviento para ver hasta qué punto las vivimos aquí y ahora entre nosotros y, de no ser así, esforzarnos en rectificar los senderos y allanar los caminos.
En efecto, con la encarnación de Cristo:
* La paz social es gracia de Dios y esfuerzo permanente de los hombres de buena voluntad, fruto de la justicia, creatividad renovada.
* La autoridad legítima reconocida y respetada como venida de Dios, pero a la vez es sinónimo de servicio. En sentido evangélico gobernar es servir, quien aspire a mandar debe saber de antemano que tiene que hacerse el último, el servidor de todos.
* La igualdad entre los hombres no significa uniformidad, sino unidad en la variedad, respeto mutuo, reconocimiento y gozo por las capacidades y dones de cada cual, generoso, compartir... No hay hombres en serie, el hombre es persona no masa.
* La persona humana vale por lo que es y posee su valoración máxima por su condición de hijo de Dios y de redimido por la Sangre de Cristo.
* Queda abolida la esclavitud y el servilismo denigrante, pero se instaura el servicio libre y desinteresado al hermano por amor a Dios, como expresión y prolongación del infinito amor de Cristo, llegando incluso hasta el extremo de dar la vida por los demás si es preciso.
* No es necesario ni tampoco justo repartir lo que a uno no le ha costado, lo que se ha arrebatado a otros, sino darle libre, voluntaria y generosamente de lo propio para suplir las necesidades ajenas, ver a Cristo padeciendo en el necesitado.
* Aunque se toma en cuenta el derecho a la propiedad privada, se toma en cuenta que ésta reviste una función social.
* El matrimonio, santificado al ser elevado a la sublime categoría de Sacramento en referencia a Cristo, es unión permanente e indisoluble, por ser signo de amor eterno y siempre fiel de Dios a la humanidad y del amor que Cristo profesa a su Iglesia como del amor de la Iglesia a Cristo. El hombre es cabeza de su hogar, pero debe amar a su mujer como Cristo ama a su Iglesia, la mujer debe obedecer a su marido como la Iglesia obedece a Cristo, pero el marido debe mandar no caprichosamente, ni lo que le venga en ganas, sino lo bueno, lo justo, lo noble, lo conveniente, con amor y por amor.
* Se reivindican los derechos inalienables del hombre, se lucha a favor de los más débiles: de los niños, de la mujer, de los ancianos, de los enfermos de los pobres o necesitados, pero sin excluir del amor y del respeto que merece todo ser humano a nadie, aunque disfrute de mejores condiciones económicas o sociales.
* La economía debe estar al servicio del hombre, no contra el hombre ni el hombre al servicio de la economía, las riquezas deben disfrutarlas todos, el mundo es para el beneficio de todos, según la equidad y la justicia, no para el aprovechamiento exclusivo de unos cuantos. Hay que humanizar la economía, hay que humanizarlo todo, es preciso “humanizar” al hombre mismo primero que nada para así restablecer el equilibrio de todas las cosas.
¿Cuáles han sido las consecuencias de la Encarnación en Nicaragua? Analicemos en este Adviento si practicamos el mensaje liberador del Evangelio. 
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