Juguetes a 15 mil niños
Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
Para miles de niños la Navidad, ocasión de recibir regalos, se adelantó ayer cuando la Asociación Pro Niños Quemados les repartió juguetes en el Estadio Cranschaw de fútbol.
Para evitar aglomeraciones las puertas del estadio se abrieron a las 10:30 de la mañana. Desde esa hora empezó el desfile de niños que adentro retiraron ansiosos el prometido juguete de la asociación que preside la señora Vivian Pellas.
La benéfica organización proyectó entregar 15,000 juguetes a menores de escasos recursos, que por mayoría fueron los que en oleadas abarrotaron el tradicional campo de juego.
Descalzos, en chinelas, sin camisa, con los pantalones rotos, despeinados y con ropas de cualquier color, llegaron los pequeños, quienes al ingresar pasaban directamente a los camiones a retirar su juguete. A las niñas una pelota con figuras de Barbie y dibujos animados de moda, y para los niños juegos de raquetas o carros.
Para garantizar el retiro de un juguete por niño, primero se les entregó un boleto que devolvían al recibir el objeto de diversión.
Adicional al juguete los niños recibieron un almuerzo empacado de Pollo Tip Top. Y para contrarrestar el calor del mediodía también les repartieron sorbete. De eso se encargó un camión de la Eskimo.
Pero los agasajos a los niños no terminaron ahí. Para retenerlos con alegría se organizó una serie de juegos como el de encostalados, para lo cual hubo premiaciones.
También se organizó una revista cultural que arrancó a eso de la una de la tarde, en la que participarían selectos artistas nacionales como Carlos Mejía Godoy y Keyla Rodríguez, entre otros.
Pese a que la intención de los organizadores era retener a los niños en el campo, con juegos y presentaciones artísticas, conseguir ese propósito fue obstruido por el polvo y el sol, que los estaban derritiendo.
Muchos niños quisieron irse apenas recibieron sus obsequios, sin embargo, los organizadores del evento procuraron retenerlos con el cierre de los portones, que estaban resguardados por policías. Pero ante la insistencia de los menores y sus padres, poco a poco fueron saliendo.
La actividad que concluiría a las seis de la tarde contó con la vigilancia voluntaria de 150 efectivos policiales, así como de miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja. 
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