Mendigo por la explosión de mina
Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
En la desgracia económica quedaron Gregorio Mendoza (70) y su familia, después que le estallara una mina y lo privara de miembros indispensables para trabajar y hacer producir la tierra: sus manos.
Mendoza se encontró con la mina en el patio de su casa. Su “rancha” se ubica a unas seis leguas del pueblo San Juan de Limay, cerca de una comunidad llamada El Guanacaste.
Nunca había visto una mina, por eso jamás imaginó que el artefacto plástico que le llamó la atención y que estaba medio enterrado, debajo de un frondoso árbol, fuera algo mortal y explosivo.
Tenía forma de caja plástica. Lo agarró de una orilla con las manos y lo llevó hasta la casa. Quiso entrar por la cocina donde estaban su mujer y sus tres hijos. En el marco de la puerta estaba cuando la mina estalló y le cercenó el antebrazo y la mano izquierda y dos y medio dedos de la mano derecha.
Su familia no se salvó de la explosión. A su hija Gregoria, que entonces tenía dos años, la detonación le vació el ojo derecho y le laceró con charneles todo el cuerpo. Su esposa y sus otros dos hijos que estaban un poco más retirados sufrieron heridas leves.
El año que precedió a la explosión fue de amargura para Gregorio Mendoza, porque debió estacionar su cuerpo en ruinas por hospitales y centros de salud, en los que no siempre recibió la mejor atención. Hubo ocasiones en las que falló a citas médicas por falta de dinero para costearse estadía y medicamentos en Estelí y Managua.
Como la mutilación en los brazos lo dejó incapacitado para el trabajo en el campo, que fue su “defensa” toda la vida, Mendoza convertido en un hombre mayor, sin instrucción y con familia, confiesa que no tuvo más remedio que limosnear.
Mendoza cuenta que se va a Estelí o a pueblos aledaños a pedir dinero para garantizar la escuela y la alimentación de sus hijos, que ahora son siete.
Su esposa, que trabaja en una iglesia cercana a la comunidad donde viven, consigue otra parte del dinero con que sobrevive esa familia de nueve.
Víctimas de mina como Mendoza y su hija hay miles de personas en este país. Sólo en este año la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hace un recuento de 265 afectados, aunque probablemente no todos corran con la mala suerte de este campesino y su pequeña hija. 
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