Elección de candidatos presidenciales
Los partidos se organizan y existen para la conquista del poder político, y en los sistemas de gobierno presidencialistas -como el que tenemos en Nicaragua-, el candidato a la Presidencia de la República se convierte, prácticamente, en el factor determinante para que un partido pueda alcanzar o no el poder. Los programas de gobierno -en sí muy importantes- juegan un papel secundario en la mente de los electores al momento de depositar el voto, el cual, en última instancia, está fuertemente influenciado por la figura de los candidatos presidenciales.
Dado lo anterior, no es extraño ver que los dos partidos mayoritarios, el PLC y el FSLN, estén actualmente atareados en la búsqueda del candidato que a su juicio tenga la capacidad suficiente para llevarlos a la conquista del poder.
Este es el momento en el que los partidos tienen la oportunidad de practicar la democracia interna. Cada partido establece en sus estatutos y reglamentos los métodos de selección de sus candidatos, que pueden ser más o menos democráticos dependiendo de qué tanta libertad tenga el cuerpo electoral partidario para seleccionar a los candidatos.
En el caso del FSLN, el procedimiento de selección parte de una “consulta popular” en la que cualquier persona, sea o no miembro de ese partido, puede votar por el precandidato de su preferencia, aunque, en la práctica, quienes realmente votan son sus afiliados y simpatizantes. La consulta popular del FSLN se hará el 21 de enero del 2001, y el que resulte ganador está supuesto a ser refrendado como candidato oficial por el Congreso del Partido Sandinista. Los precandidatos son los diputados Daniel Ortega y Víctor Hugo Tinoco, así como el Dr. Alejandro Martínez Cuenca que todavía no se ha inscrito, y el ex contralor social cristiano Agustín Jarquín, aliado del FSLN, quien anunció su intención de presentar su candidatura. De todos ellos, el que parece tener mayores probabilidades de ganar la consulta -y por ende de ser el candidato a la Presidencia de la República en noviembre del 2001-, es Daniel Ortega.
En el PLC, el candidato presidencial está supuesto a ser elegido por la Gran Convención que se efectuará el 28 de enero del 2001. La corriente más democrática de ese partido está presionando para que la elección se haga mediante voto secreto y no por aclamación ni por mano alzada, métodos que inhibirían a los convencionales para votar de acuerdo a su conciencia.
El voto secreto dentro del PLC es de una importancia incuestionable porque un buen número de convencionales son empleados y funcionarios públicos que sirven a discreción del Presidente Arnoldo Alemán, quien tiene la facultad de mantenerlos en sus cargos o de removerlos en cualquier momento. Es de esperarse, en consecuencia, que la influencia que tendría Alemán para que votaran por el candidato de su preferencia -por el “ungido”, como se dice popularmente-, sería demasiado grande si la elección se hiciera por aclamación o por mano alzada. La única forma de prevenir tal posibilidad es asegurando que el voto de los convencionales sea secreto.
Hasta la fecha, los precandidatos oficiales del PLC son: José Rizo, Eduardo Montealegre, Iván Escobar Fornos y Enrique Bolaños. Se dice que el favorito del Presidente Alemán es el Dr. Iván Escobar, quien se desempeñó por casi tres años y medio como Presidente de la Asamblea Nacional.
Dentro de las filas liberales había grandes esperanzas de que las presiones democratizantes harían que se estableciera la modalidad del voto secreto en la Gran Convención del 28 de enero. No obstante, a mediados de esta semana se supo que la verdadera elección del candidato liberal la hará una “pre-convención” que debe celebrarse a mediados de enero, quedando la Gran Convención como un acto decorativo.
Si es así, es muy probable que en esa “pre-convención” la voluntad del Presidente Alemán tendrá una influencia desmedida y determinante, que haría que al final de cuentas el candidato presidencial por el PLC sea quien él quiera. Y si el electorado percibe que fue impuesto por Alemán, ese partido podría verse seriamente perjudicado, como sucedió con la candidatura del Dr. Wilfredo Navarro en las elecciones municipales recién pasadas. 
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