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VIERNES 1 DE DICIEMBRE DEL 2000 / EDICION No. 22209 / ACTUALIZADA 01:00 am

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La furia de Vargas

Edgard Tijerino M.
edgard.tijerino@laprensa.com.ni

Para muchos, atrapados por dramas escalofriantes, empujados a peligrosas desviaciones, carentes de motivaciones, el boxeo es un escape, entre ellos Fernando Vargas.

Ahora con 22 años, Vargas sobrevivió a una infancia terrible, sin padre, metiéndose constantemente en agudos problemas, peleándose con el mundo entero, lanzando maldiciones, orgulloso de ser calificado como “el matón” de la escuela.

Creció a la orilla de su madre abandonada, retando su autoridad, despreciando lo correctivo, como si estuviera tratando de convertirse en un original suicida. No tenía padre ni esperanzas en esos momentos.

Fue entonces que se sintió atraído por el boxeo...¿Y saben como?. Pues viendo a Tyson, un ex-convicto que nunca se enderezó, alcanzar el estrellato... Por vez primera, una diminuta luz interior se encendió en su cerebro y decidió encarrilarse abrazando la brusquedad del boxeo, un deporte que puede disciplinarte y proporcionarte dinero, si logras proyectarte hasta pertenecer a la fracción del uno por ciento que llega a la cima.

Compañero de David Reid en el equipo de Estados Unidos de los Juegos Olímpicos del 96, Vargas sigue siendo un furioso incontrolable y temible...

Ha estado moviéndose entre contradicciones, mientras cabalga por una vida algunas veces salvaje y loca como la de Johnny Tapia, otro que utilizó el boxeo para escapar hacia el futuro... “Cuando tengo a un rival enfrente, no me importa él, ni su familia, absolutamente nada. Sólo quiero destruir, es un sentimiento que me acompaña desde niño”, dijo hace unos días quien ha liquidado antes del límite a 18 de 20 oponentes... “Es un asesino cerebral”, escribió sobre él, el cronista del Boston Globe, Ron Borges.

Esta comprobado que Vargas es un infierno dentro y fuera del ring. Esa reputación se solidificó más en 1999 cuando fue acusado de asalto en una paliza propinada a un hombre con un palo de golf. Casi lo mata... Vargas y su manejador Rolando Arellano, esperaban haber alcanzado un acuerdo en la primera semana de septiembre, pero el asunto fue retrasado nuevamente, porque el juez del distrito continuaba estudiando el caso, analizando evidencias y valorando circunstancias.

Cuando Vargas dice “Lo voy a triturar”, es porque así lo siente... Su furia creció más cuando su padre hizo aparición en escena después de verlo coronarse Campeón de la FIB... “Vaya momento. ¿No lo creen?... Que descaro de tipo, merecía una paliza”, dijo Vargas durante la Conferencia de Prensa del miércoles en Las Vegas.

“El es basura”, agregó quien mira con inevitable envidia, como Trinidad, De la Hoya, Ricardo López, y tantos otros, han estado abriéndose paso de la mano de sus padres.

Cuando Vargas mira a Trinidad, sin duda ve todo lo que perdió en su niñez. Mientras el padre de Vargas nunca estuvo cerca para su hijo, el padre de Trinidad nunca está lejos del suyo. Don Félix, es el entrenador, manager y jefe de su hijo. Tito no hace nada, incluyendo responder una pregunta, sin primero mirar a su padre en busca de guía. “Envidio a la gente que tiene una buena relación con sus padres”, dijo Vargas. “Nunca tuve ninguna dirección. Nunca tuve un padre, nunca tuve a nadie que dijera, ‘No, hijo, no hagas eso!” Hacía lo que quería hacer. Nunca pensaba en el por qué. Solo lo hacía.”

Vargas tiene 2 hijos, Fernando Jr. de 4 años y Amado recién nacido... Con ellos debe haber aprendido algo sobre la ternura y comenzar a ver la vida de diferente forma.

“Quiero ser el mejor padre que pueda para ellos. Todas las cosas que nunca tuve, se las quiero dar. Cuando vengo a casa y mi hijo me ve y corre hacia mí, es el mejor sentimiento del mundo. El dice, Papi, te quiero, y uno siente lo que es eso”, dijo el miércoles en uno de los momentos más emotivos de su comparecencia, colocándose al borde de las lágrimas según la nota del estimado amigo boricua, Jorge Pérez.

La furia de Fernando Vargas, tiene su explicación... Ahora que es padre, puede estar combatiendo para modificar su rabia, pero fuera del ring, no adentro... El advierte que la noche del sábado en el Mandalay, buscando como arrebatarle el título a Trinidad y terminar con el mito de su invencible, mostrará la mayor ferocidad que puedan imaginar.  
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