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DOMINGO 27 DE AGOSTO DEL 2000 / EDICION No. 22113 / ACTUALIZADA 12:10 am
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CONTROVERSIA - Aborto, entre la religión y la ley
Las leyes, la justicia y el aborto

Migdonio Blandón

La aplicación que se hace de las leyes y la justicia, varía según los sistemas y gobiernos; aunque la mayoría de los pueblos civilizados han tratado de ajustar su Constitución (por lo menos en teoría) al antiguo modelo israelita; que fue escrito en las Tablas de la Ley, recibidas de Dios mismo por el profeta Moisés, en lo alto del Sinaí, que ha sintetizado el código perfecto; y a quienes lo han asimilado, les ha servido para mejorar su vida.

Si al ser adoptadas, dichas leyes se cumpliesen a cabalidad, la justicia así aplicada, mantendría el orden y el equilibrio social, permitiendo en gran parte el desarrollo; y que sólo puede ser opacado, cuando la conciencia cívica nublándose actúa con subterfugios, eludiendo su cumplimiento. En países que más respetan sus códigos, aunque su similitud sea imperfecta, es notorio su avance, yendo a la vanguardia del progreso.

La imperfección es nuestro sello humano; mas, por exagerado amor propio nos cuesta reconocerlo. Dios al hacernos a su imagen y semejanza, además de los diversos dones a cada una de sus creaturas, al influjo de Su amor da la capacidad de amar y mejorar; siendo que el apego natural hace concentrarlo todo a uno mismo en reducido círculo; y violando Sus leyes, que fueron dictadas para el bien de todos, viene la ruptura con El.

Así olvidando el origen y destino que como creaturas predilectas de Dios tenemos; se olvida también el todo que se le debe. Sin embargo, se aprovecha el raciocinio; y apartados de Su preconcebido plan, dispuesto para el disfrute de una vida plena hasta la eternidad; pero, desviándose de lo correcto, con soberbia autosuficiencia, mediante el libre albedrío y errados criterios, se Le desconoce, tergiversando o anulando Sus leyes.

Específicamente, el quinto mandamiento de la Ley de Dios que dice: “No matarás”; y que ha sido adscrito a las Leyes de nuestro país; grupos feministas antinatura están gestionando en que se anule dicho mandamiento, al rectificar el aborto terapéutico, aprobado a finales del siglo pasado; y que si tal aprobación se diese, sería, para con ese falaz pretexto, autorizar el oprobioso delito de la matanza de millares de seres inocentes.

La ciencia ha demostrado que la vida humana comienza en el instante de la concepción; y el nuevo ser a quien Dios da la vida, tiene el mismo derecho que toda persona a ser respetado; el único que tiene el derecho a esa vida en cierne, es quien se la ha dado; nunca la dueña del vientre depositario. La ciencia médica ha comprobado que el aborto nunca es terapia en el embarazo; y que el peligro de muerte en la practicante del aborto es elevadísimo.

De Dios que nos ha dado la vida, sin excepciones recibimos el derecho a vivirla y disfrutarla según las circunstancias. También por acuerdo de muchas naciones conforme a sus códigos y sistemas, se respetan los derechos humanos; y cada país aparenta cumplirlos. Sin embargo, a pesar de las fallas, la justicia debe ser igual para todos; y hacer mérito al simbolismo del fiel de la balanza, que no se inclina a ningún lado.

Si la vida ha de respetarse, debe ser desde su concepción misma, sin el abominable pretexto del aborto, tan condenable como el mayor de los asesinatos, ya que con fines malévolos y casi siempre en complicidad, con premeditación, alevosía y ventaja, al destruir la vida de una criatura inocente, quitándole su derecho a vivir, nacer y desarrollarse, quizá también se priva a la humanidad de necesarios valores futuros.

Que Dios ilumine a nuestros legisladores, para que no sean cómplices de lo que antes por ignorancia, ahora sería abominable aberración delictuosa, que les llevaría a la cloaca de la historia con el repudio de las nuevas generaciones; y que las madres que no quieren serlo, en vez de caer en tan execrable delito, podrían dar en adopción a esas criaturas dignas de mejor suerte, a quienes queriéndolos, sabrían criarlos como hijos.  
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