TRASFONDO
Suicidio: la puerta falsa
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 | Hasta los menores de edad practican el suicidio “con éxito”; psicoanalistas urgen coordinación interinstitucional para que los nicaragüenses no sigan muriendo antes de tiempo |
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Valeria González valeria.gonzalez@laprensa.com.ni
De cada 39,217 personas fallecidas, entre 1997 y 1999, ochocientas fueron suicidios. Los niños no escapan a esta espiral de violencia autodestructiva: trece de ellos lo hicieron en 1997; siete en 1998, y once en 1999.
Según el estudio “Suicidios en Nicaragua”, hecho por Michelle Pérez, Ninette Paiz, Winston Mendoza, que cubrió los tres años anteriores al actual, el orden pasional fue una de las principales causas para suicidarse, seguido por el económico y familiar. Uno de los métodos más empleados fue el envenenamiento con plaguicidas.
La tendencia indica que entre los 15 y 34 años existe una alta incidencia de este fenómeno, porque en 1997 se presentaron un total de 192 casos, al año siguiente se incrementó en 219 casos, pero en 1999 hubo un descenso a 145 casos.
Otro grupo que no escapa a esta situación son las personas entre 35 a 49 años, que protagonizaron 44 suicidios en 1997, 47 en 1998, y 38 en 1999; y las de más de 50 años registran 84 casos en el mismo período.
LINEA 18-18, UNA ESPERANZA Ante la incontrolable incidencia de suicidios, la directora del Hospital Psiquiátrico, Aura Martínez Alemán, sostuvo que el intento de suicidio y el suicidio en sí, se está volviendo un problema de salud pública porque está repercutiendo en todos los sectores, estratos y edades de la sociedad.
“El suicidio e intento de suicidio es una situación lamentable que debe ser frenada y tomada como urgencia médica y psiquiátrica”, sostuvo.
Manifestó que desde hace tres años el Ministerio de Salud (Minsa), brinda al Hospital el mismo presupuesto anual, que consiste en ocho millones de córdobas, cuando en realidad necesitan unos diez millones.
“A pesar de nuestras limitaciones hemos implementado una nueva modalidad, que consiste en internar por más tiempo a las personas que ingresan al hospital para que reciban atención médica especializada para lograr su plena reinserción a la sociedad”, sostuvo.
La funcionaria dijo que para brindar atención especializada a la ciudadanía, desde finales del año pasado han puesto a disposición de la población la línea 18-18, que brinda consejería a las personas que se encuentran en situación difícil.
EL TESTIMONIO DE "JUAN" Las pastillas... las busco con desesperación, reúno las que encuentro en la casa, me las tomo... siento fallecer, deseara quedar ahí inerte, pero varias horas después despierto en el hospital, comentó “Juan”.
Si él hubiese consumado el hecho, hubiera formado parte de las estadísticas a nivel mundial, que dan cuenta de un millón de suicidios al año, en su mayoría jóvenes, dijo Verónica Matus, psicóloga de Profamilia.
“Juan” recordó que en otra ocasión salió a caminar por las calles de la capital, y observó los vehículos que pasaban a gran velocidad. Intentó cruzar la calle para “quedar sobre el pavimento como un témpano de hielo” y reunirse con su mejor amigo, su papá.
Aseguró que desde que su progenitor murió, la vida “no vale nada porque mi papá era mi razón de ser, mi vida, mi todo. Cuando era pequeño me compraba de todo, me cuidaba, me quería, me amparaba. Ahora estoy solo, no tengo a nadie. Mi mamá murió el año pasado y hermanos no tengo, sólo tengo una hermana que es enferma mental. Me siento totalmente solo”, expresó desde el Hospital Psiquiátrico “José Dolores Fletes”, donde está internado por intento de suicidio.
“Juan” solicitó el más absoluto anonimato.
De hablar pausado y un poco somnoliento, algunas veces incongruente, recordaba cada uno de los “motivos” que tenía para privarse de la vida, intento en el que ha fallado al menos unas diez veces. Y aún no se rinde.
Culpa a su madrastra de acosarlo “por puro placer”. Su estado anímico casi siempre está “por el suelo”. Se siente deprimido, incomprendido y frustrado porque no finalizó sus estudios de ingeniería industrial.
PISTAS
La página web www.suicideinfo.org brinda algunos consejos para tratar a una persona que está al borde del suicidio. Verónica Matus, psicóloga de Profamilia, indicó que por lo general las personas al borde del suicidio dan pistas de sus intenciones con frases como: “tal vez esta sea la última comida. Tal vez este sea el último día que estemos juntos”, etc.
Las personas al borde del suicidio desean:
* Alguien que les escuche y les dedique tiempo, que no juzgue, ni aconseje ni dé opiniones, sino que ponga toda su atención en escuchar
* Alguien en quien confiar, que lo respete, trate con discreción absoluta y no intente tomar la iniciativa
* Alguien que se preocupe por él, que se ponga a su disposición, tranquilizándolo y le hable con calma. Alguien que diga “te entiendo”.
Las personas al borde del suicidio no quieren:
* Quedarse solos, porque el rechazo parece aumentar diez veces más el problema. El tener a alguien en quien confiar hace la diferencia
* Recibir consejos. Los sermones no ayudan, tampoco ayuda la sugerencia de “animate” o asegurarles que “todo saldrá bien”
* Ser interrogados, no cambiar de tema ni compadecerlos. El hablar de los sentimientos es difícil, las personas al borde del suicidio no quieren ser apuradas o tener necesidad de defenderse. 
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