Madres de Plaza de Mayo solicitan su extradición
Buenos Aires/EFE
Las Madres de Plaza de Mayo anunciaron ayer su disposición de “reclamar personalmente” ante el Gobierno mexicano la extradición a España del oficial naval retirado Ricardo Miguel Cavallo, detenido por delitos perpetrados durante la dictadura militar que gobernó Argentina (1976-1983).
En tanto, la prensa de Buenos Aires reprodujo testimonios de víctimas del régimen castrense y reveló detalles de los negocios en varios países de América Latina del militar retirado, arrestado el jueves pasado en Cancún, México, y cuya extradición solicitó la Justicia española.
“Como acusadoras particulares vamos a pedir al juez (Baltasar) Garzón o a quien lo reemplace (por Guillermo Ruiz Polanco) que dé curso de inmediato a la solicitud de extradición a España” de Cavallo, indicó Hebé de Bonafini, presidente de Madres de Plaza de Mayo, a emisoras de radio locales.
Destacó que, de ser necesario, las integrantes de esa entidad están “dispuestas a reclamar personalmente” ante el Gobierno y la Justicia de México para que “no demoren la extradición” del ex integrante de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), una de las principales cárceles ilegales que funcionaron en Buenos Aires.
Las Madres de Plaza de Mayo forman, junto con otras organizaciones sociales, la acusación en el proceso abierto en Madrid por el juez español Garzón contra militares y policías argentinos por genocidio, torturas, terrorismo (de Estado) y otros delitos de lesa humanidad.
Bonafini, cuyos dos hijos y una nuera figuran en la extensa lista de desaparecidos durante la dictadura militar, precisó que el abogado Manuel Olle, residente en España, será el encargado de hacer las “presentaciones correspondientes” ante el juzgado de Garzón para “acelerar” la extradición del marino retirado.
Ricardo Miguel Cavallo, quien cumplirá 51 años el 29 de septiembre, actuó como oficial de inteligencia de la Marina de guerra argentina en la represión ilegal con el alias de “Miguel Angel”, lo cual dio lugar, en un primer momento, a confusiones sobre su verdadera identidad.
Cavallo, quien se retiró de la Armada con el grado de capitán de corbeta, dirigía desde 1999 la empresa concesionaria del registro de automóviles de México, pero fue detenido cuando se disponía a abordar un avión a Buenos Aires, luego de que su pasado saliera a luz en un artículo del diario mexicano “Reforma”.
Según el periodista argentino Juan Gasparini, quien fue sometido a torturas en la ESMA y que testificó ante el juez Garzón, a Cavallo se lo conocía también como “Sérpico”, por el personaje policial de la homónima película estadounidense que interpretó Al Pacino.
“Le habían puesto ese apodo por el pelo largo y por su eficacia para el secuestro y el asesinato”, destacó en un relato publicado en el diario “Clarín”, el de mayor tirada de Argentina, y que tiene como título: “Pasaron 23 años y no se me ha olvidado el infierno”.
El periodista, radicado en Suiza, precisó que su esposa, Mónica Jaúregui, y una amiga, Alba Delia Aldaya, quienes militaban en organizaciones políticas opositoras al régimen dictatorial, fueron muertas a tiros el 10 de enero de 1977 por una patrulla integrada por Cavallo, entre otros oficiales navales.
Gasparini sugiere que el dinero que le sirvió al militar retirado para montar una empresa dedicada al registro y verificación de automóviles, con filiales en otros países de América Latina, provendría de los bienes robados a los detenidos y desaparecidos durante el régimen militar.
“Es un botín que los organismos de derechos humanos estiman en 70 millones de dólares”, agregó. 
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