EL EVANGELIO DE HOY
Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna
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 | “Los que viven según la carne van a lo que es de la carne, y los que viven según el espíritu van a las cosas del Espíritu” Romanos (8, 5-17) |
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Pbro. Silvio Fonseca Martínez
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 6,55. 60-69
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: “esta doctrina es intolerable, ¿quién puede admitirla?”.
Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos lo criticaban, les preguntó: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen”.
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Después añadió: “por eso les he dicho que nadie puede venir a Mí si el Padre no se lo concede”.
Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron atrás y ya no querían andar con El. Entonces Jesús les dijo a los doce: “¿también ustedes quieren dejarme?”. Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios”.
Palabra del Señor.
¿Señor, a quién iremos?
Lecturas Bíblicas: Josué. 24, 1-2. 15-17. 18/Ef. 5, 21-32/San Juan 6, 55.60-69.
Hoy concluye el capítulo 6 del Evangelio de San Juan sobre el discurso eucarístico; y lo importante de señalar aquí es la discusión entre los mismos discípulos y no sólo entre los judíos como lo leímos en los domingos anteriores. También sus discípulos murmuraban y se escandalizaban de las palabras de Jesús, hasta el punto de echarse atrás y lo abandonaron (Jn. 6, 66).
En continuidad con el domingo anterior, el Señor sigue hablando de El mismo como Espíritu que da vida y la carne que no aprovecha para nada (Jn. 6,63). San Pablo elabora toda una teología sobre el espíritu y la carne como señalaba el domingo anterior. En la carta a los Romanos (8, 5-17), dice lo siguiente: “Los que viven según la carne van a lo que es de la carne, y los que viven según el espíritu van a las cosas del Espíritu” (v.5) “Ustedes ya no están en la carne, sino que viven en el espíritu, pues el Espíritu de Dios habita en ustedes” (v. 9). El alimento que Cristo nos da no se reduce solamente a la Eucaristía, sino su palabra misma, de ahí que El mismo afirma: “Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto algunos de ustedes no creen” (Jn. 6,63).
Es fácil deducir que Jesús perseguía suscitar la fe tanto en los judíos como en los cristianos, sin embargo, la sorpresa viene de sus mismos discípulos, no sólo por su incredulidad, sino por su actitud de abandonarlo. Después tal vez de titubear, viene la reflexión y Pedro representando al Colegio Apostólico profesa su fe: ¿Señor a quién iremos? Sólo Tú tienes palabra de vida eterna (Jn. 6,68). En esta respuesta de Pedro hay sin duda un drama humano existencial, que busca garantía en su seguimiento. El ser humano busca certeza y no desea depositar su confianza en alguien que mañana no le cumplirá y quiere asegurar su perpetuidad; no lo efímero, de ahí la profesión de fe de Pedro: sólo Tú tienes palabra de vida eterna. 
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