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MIéRCOLES 16 DE AGOSTO DEL 2000 / EDICION No. 22102 / ACTUALIZADA 01:00 am
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La democracia dominicana

.“El poder es una fuerza creadora si se usa a favor del pueblo; es una fuerza destructora y nefasta si se usa contra el pueblo”

Flavio Medina

No podemos hablar de la evolución de la democracia en la República Dominicana, sin antes referirnos por necesidad histórica a la dictadura de Trujillo, la más férrea y personal de todas las conocidas en América.

Las causas de la tiranía trujillista se centraron en las pugnas que desde los tiempos de la colonización llevaban las diferentes clases sociales dominicanas con relación a su posicionamiento dentro de la sociedad. El deseo inmenso de Trujillo por ascender a las castas de primera y la sed de poder, anidaron en él la ambición que un día se haría realidad dando inicio y fin a su tiranía.

Luego de 30 años de tiranía trujillista, los dominicanos nos preparábamos para experimentar la democracia y digo experimentar porque el primer gobierno democrático después de la dictadura sólo duró siete meses, aunque con ese gobierno comenzó el proceso democrático dominicano en el año de 1963, encabezado por un hombre de una estirpe humanista y de categoría continental, el profesor Juan Bosch.

Con su gobierno efímero el profesor Juan Bosch demostró al pueblo lo que él mismo había predicado cuando dijo: “el poder es una fuerza creadora si se usa a favor del pueblo; es una fuerza destructora y nefasta si se usa contra el pueblo”. Lamentablemente ese gobierno no fue asimilado por la sociedad dominicana de la época y mucho menos por los sectores de poder nacionales e internacionales.

El gobierno de los siete meses fue derrocado por un golpe de estado en el año de 1963, a raíz del mismo se instauró un triunvirato para organizar elecciones nuevamente. Este golpe de estado provocó el 24 de abril de 1965, el estallido de la Revolución Constitucionalista que más tarde se convertiría en una guerra patria, debido a la segunda intervención norteamericana en territorio dominicano.

Una vez terminada la Revolución de abril, se formó un gobierno provisional que convocó a elecciones en el año de 1966, en las cuales resultó electo presidente constitucional de la República el Dr. Joaquín Balaguer considerado heredero político de Trujillo. Este gobierno y los dos sucesivos a éste se conocerían indistintamente como el famoso gobierno de los doce años.

A principios de los años setenta sólo había dos fuerzas políticas determinantes en el país, el Partido Revolucionario Dominicano fundado por Juan Bosch cuando se encontraba en el exilio, del que renunció en 1973, y pasó a ser dirigido por el Dr. José Francisco Peña Gómez; y el Partido Reformista, fundado por el Dr. Joaquín Balaguer, pero también a comienzo de la misma década nació de las entrañas de Juan Bosch el Partido de la Liberación Dominicana.

Estas tres fuerzas iban a gravitar en el ámbito político nacional de manera determinante y fueron las llamadas a mantener la incipiente democracia dominicana en equilibrio.

De esta manera llegamos a las elecciones del año de 1978, el Dr. Balaguer es derrotado en las urnas por el Partido Revolucionario Dominicano, que se mantuvo en el poder hasta las elecciones del 1986, cuando el Dr. Balaguer volvió a obtener el poder.

En las elecciones del 1990, el Partido de la Liberación Dominicana con el profesor Juan Bosch como su candidato, era el favorito para ganar pues contaba con la simpatías del electorado. Pero en unas elecciones que se consideraron amañadas perdió el Partido Reformista Social Cristiano. El Dr. Balaguer se mantuvo en el poder hasta las elecciones de 1994 cuando ocurrió un impasse entre el Dr. Peña Gómez y el Dr. Balaguer, que motivó la firma del Pacto por la Democracia. Este pacto previó la celebración de elecciones en dos años, en vez de cuatro, y cortó el período presidencial a Balaguer.

En 1996 se dio un acontecimiento que creó un precedente en nuestra historia: La formación del Frente Patriótico entre el Partido Reformista Social Cristiano y el Partido de la Liberación Dominicana, que no sólo llevó al PLD al poder sino que honró uno de los principios fundamentales de la democracia representativa, que es la alternabilidad en el poder.

Nuestra última experiencia como pueblo con vocación democrática fue la mejor. Las principales fuerzas políticas del país en una muestra de patriotismo, madurez y consciencia de su rol social, declararon al Partido Revolucionario Dominicano y su candidato, el ingeniero Hipólito Mejía, ganador de las elecciones en la primera vuelta aun no habiendo su partido acumulado los votos requeridos, porque entendían que era la decisión más saludable para el afianzamiento de la democracia.

El Dr. Emilio Alvarez Montalván, ex canciller de la República de Nicaragua, con la autoridad que lo caracteriza, elogiaba en días pasados el proceso eleccionario de México en el cual reconocía la valentía y patriotismo del presidente Ernesto Zedillo, al darle paso a la democracia y decirle no al retroceso. El Dr. Alvarez Montalván no se equivocaba en sus apreciaciones como tampoco se equivocaron los principales líderes políticos dominicanos con su decisión, pues al final los únicos vencedores han sido los pueblos de México y de la República Dominicana.

El autor es Consejero de la embajada dominicana en Nicaragua.  
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