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Mi amiga Yeca
Carlota Molieri
En el tiempo que Yeca y yo nos conocimos, ella no sabía entonces que haría para mí tantas muñecas... que haría tantos dulces para mí. Yo tampoco sabía, que a cambio tendría que leerle todas las obras de Alejandro Dumas padre, en todos sus tomos, intercalados cuando ella se adormilaba con mis cuentos pastas rojas de colección “Marujita”. Un día nos dijimos adiós, pero el adiós definitivo fue cuando ella murió en el mismo año que yo me doctoré... Cuando la Yeca y yo fuimos amigas: Ella tenía setenta años y Angélica de Guerra se llamaba... Yo frisaba en mis ocho abriles... |
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