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La soledad de los armarios donde
ocultas mi fantasma
Karla Sánchez
I
En mi sueño se deslizó tu fantasma. Me observaste, sobre la espuma del mar donde permanezco sola.
No te invité a compartir mis corredores para no adivinar el sabor de tu herrumbre en mis saudades.
Las horas afilan mi propio paraíso la angustia es una ciudad remota un teatro de títeres que he abandonado los hijos del sol miran con asombro los hilos rotos que penden de sus manos.
Tus ojos palpitan y no te mueves el viento calmo sopla estos pinares.
Espero que Alguien rompa tus corazas... ahora es sólo el modo tuyo de atenuar sin quebrantos la soledad de los armarios.
II
Bajo el alero de tu coraza me reintegro el tiempo articula la realidad del sueño sé que tenés miedo de la corriente de sombras de la voz del tumulto.
Gestos concretos, genuflexiones del espíritu: Esperarte en la oficina. Comamos algo, Neguemos el amor dijiste aquella tarde en el baño como loco es él bajo la tiranía del dolor innegable apenas un roce de yemas un sáas atrás... fuiste el que sos Vos delicando la sombra de mi hombro con tu mano al arrullo de una llamada para vencer tu resistencia.
Luego el pánico se dispuso sobre el mantel del mar sal en la grieta atizada por el gesto del orgullo.
El caracol roto en la arena hiere. Y la pena de mis ojos mirándose en la tuya pero al despertar no me asustó más el ruido de la niebla ya encontré la maravilla de volver al Sur como se vuelve al amor.
Masachapa (Julio 2000) |
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